"La aventura, la gran aventura, es contemplar cómo aparece una cosa desconocida cada día delante de tus ojos".

-Henry Cartier-Bresson-

30 may 2014

Viajes: West Coast USA. Un viaje de película (I)

Si me preguntaran qué tipo de viaje me gusta más respondería que los "Road Trip", es decir, aquellos en los que haces ruta con tu propio vehículo, parando donde te apetece, viendo lo que una quiere ver y no lo que se supone que hay que ver y haciendo noche cada día en un sitio distinto. Ese sería (hoy por hoy) mi viaje ideal. De éstos he hecho ya unos cuantos... El norte de España en una autocaravana en el 97, Escocia en 2003, Bretaña en 2006, Irlanda en 2012... pero quizá el más espectacular fue cuando en 2010, y junto con una amiga, recorrimos durante dos semanas las míticas carreteras de la Costa Oeste de los Estados Unidos.

Carreteras rectas y grandes espacios. El oeste americano en estado puro! Ruta 66, Nevada (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f4 - 1/1000" - ISO 80

Después de dos aviones y poco más de 15 horas de vuelo llegamos a Los Angeles, que sería nuestro inicio y final de viaje. La verdad... yo llegué muerta de cansancio y de sueño. El primer día fue recoger el coche de alquiler y poco más. Y ese no podía ser otro que un Chevrolet -automático, como no- aunque he de decir que los Chevy de hoy en día nada tienen que ver con aquellos maravillosos Chevelle, Malibú o Bel-Air de los 50 y 60. Esos sí eran coches americanos... hoy en día todos los automóviles son iguales...

Hicimos noche en un hotel cercano al aeropuerto y a la mañana siguiente me sentía descansada y eufórica. No me hizo falta mucho tiempo para darme cuenta que ese iba a ser un viaje genial. Tampoco íbamos a necesitar mucho rato para meternos de lleno en un atasco de película (recordáis The Italian Job?) en una de esas enormes autopistas de 7 carriles que atraviesan L.A. Habíamos decidido irnos directamente a Hollywood Boulevard (donde Richard Gere encontró a Julia Roberts en Pretty Woman) y pasar la mañana viendo las estrellas en el Paseo de la Fama, el Teatro Chino y el Kodak Theatre, donde se entregan cada año los premios Oscar. Fue entretenido, si, pero lleno de gente, así como muchos personajes y personajillos disfrazados para que te hagas una foto con ellos. Casi agobiante y todo... y de glamour, poco.

Si, yo también me hice una foto en Hollywood Boulevard...  Los Angeles (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f5 - 1/500" - ISO 100

Antes de irnos para Palm Springs aún subimos por las colinas de Los Angeles para ver más cerca el famoso cartel de Hollywood y visitar el Observatorio Astronómico Griffith.  Había una curiosidad que ambas teníamos ganas de ver (llamadnos raras... pero cada uno ve lo que le viene en gana, y ya que estábamos allí...) y ésta era una tabla periódica de los elementos a gran tamaño y que incluía una muestra de cada elemento en su interior. Ya os digo, curioso.

Tabla periódica de los elementos, con los elementos reales. Griffith Observatory, Los Angeles (USA).
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f4 - 1/40" - ISO 400

Ahora ya sí. A media tarde nos despedíamos de Los Angeles y de sus monumentales atascos hasta dentro de dos semanas, concretamente trece días de completa libertad atravesando paisajes míticos y carreteras secundarias, desiertos con cactus y cafeterías de estética sesentera donde parar a beber un café infame y degustar la tarta del día. La "Creedence" sonaba en el cd del coche e íbamos devorando millas por la interestatal 10, adelantando a los enormes camiones y a las espectaculares pick-ups mientras nos alejábamos de la gran ciudad. ¿Se puede ser más feliz?

Al anochecer llegamos a Palm Springs, una pequeña ciudad en medio del desierto y apodada "el patio de las estrellas" ya que muchos famosos tienen aquí su segunda residencia gracias a su clima templado durante todo el año. Esta población y el desierto que la rodea han servido de localizaciones cinematográficas en muchas películas, como por ejemplo American Gigolo, Mision Imposible III, Bugsy, Arma Letal II, El Aviador, Velocidad Terminal o Diamantes para la Eternidad... (entre otras muchas).

Nos acomodamos en el que sería nuestro primer motel del viaje. Por suerte, ni ese ni ninguno de los demás tenía nada que ver con el Bates Motel de Psicosis... Es más, me encantó el concepto motel y poder aparcar el coche justo delante de la puerta. Muy práctico, si.

Main Street, o calle principal de Palm Springs, California. (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f13 - 1/80" - ISO 100

Aunque si queréis que os diga la verdad, yo recordaré Palm Springs por dos cosas. Primero, porque allí me comí las mejores fajitas rancheras que me he zampado nunca (concretamente en Las Casuelas, un restaurante mejicano con una enorme terraza y música en vivo) y en segundo lugar porque fue en una tienda de esa localidad donde me compré el sombrero de cowboy (¿o debería decir cowgirl?) que me iba a acompañar durante todo el viaje. Durante ese día atravesamos el desierto y entramos en el estado de Arizona. Los enormes cactus Saguaro se sucedían milla tras milla y el sol y el calor apretaban de lo lindo!

Interestatal 10, entrando en el estado de Arizona (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f4 - 1/1000" - ISO 80

Realmente estaban siendo dos días de mucha carretera y pocas fotos... no me preocupaba en exceso ya que sabía que aún quedaban un montón de días y los mejores sitios estaban por llegar. Tampoco habíamos abandonado aún las carreteras principales, así que me dediqué a disfrutar de la jornada, a conducir y a cambiarme al asiento del copiloto a leer los mapas cuando era necesario. No sabía yo que esa misma tarde podría hacer una de las mejores fotos del viaje, y es que cuando llegamos a nuestro alojamiento en Scottsdale tuvo lugar una preciosa puesta de sol, acontecimiento que aproveché como pude, puesto que ya estaba en remojo dentro de la enorme piscina del hotel... Al final, habitación un poco mojada y yo haciendo fotos en bañador...

Puesta de sol en Scottsdale, Arizona (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f2,8 - 1/125" - ISO 80

Aunque ese hotel era de los buenos, a la mañana siguiente teníamos prisa por salir. Aquel era el día en que íbamos a llegar al Grand Canyon y ya queríamos estar allí. En las jornadas precedentes habíamos ido a nuestro ritmo, parando donde y cuando nos apetecía y tomándonos nuestro tiempo, pero acordamos que ese día haríamos de un tirón los casi 370 km. que nos separaban del Gran Cañón del Colorado para poder pasar más tiempo allí. Creo que sólo paramos a repostar y antes de comer estas particulares Thelma y Louise estábamos entrando en el Grand Canyon National Park, uno de los hitos del viaje. Sólo esperábamos no acabar como ellas...

¿Qué queréis que os diga? ¿Qué es grande? No, es inmenso. ¿Qué es bonito? Que va, es alucinante, sobretodo al atardecer. ¿Qué es el sitio de los que he estado que más me ha impresionado? Pues si, realmente si. ¿Qué las fotos no le hacen justicia? Para nada. La primera vez que lo vi y me acerqué a su borde, se me puso el vello de punta. Qué formidable espectáculo nos brinda aquí la naturaleza. Luego me entristecí... me paré a pensar en el monumental trabajo de erosión del río Colorado a lo largo de los siglos... y ahora hay años en que no llega al mar. En momentos como ese me doy asco de pertenecer a la especie humana...

Grand Canyon National Park. Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f5,6 - 1/20" - ISO 400

Una de las mejores cosas que hicimos fue sobrevolarlo en helicóptero (papillon helicopters). Aparte de que fue una experiencia magnífica, las vistas desde arriba son una maravilla. Además, impresiona de verdad el momento en que el helicóptero pasa de volar bajo, casi rozando las copas de los árboles, a salir al cañón y mostrar el abismo que hay hacia abajo. Realmente vale la pena.

Sobrevolando el Gran Cañón y el río Colorado. Grand Canyon National Park, Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f8- 1/160" - ISO 100

Al atardecer fuimos a ver la puesta de sol desde uno de los muchos miradores naturales que hay en la zona del South Rim. No estábamos solas, como era de esperar había más gente, pero curiosamente todos guardaban un silencio casi respetuoso mientras contemplaban como el sol iba bajando y las sombras se adueñaban progresivamente de los resaltes rocosos. En ese momento se oyeron los aullidos de un coyote en la lejanía. Sin duda, fue el momento del viaje.

Atardecer desde Maricopa Point. Grand Canyon National Park, Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f10 - 1/50" - ISO 100
Esa noche dormimos en una cabaña de madera, a escasos metros del borde sur del cañón, y a la mañana siguiente nos levantamos antes del alba para poder disfrutar del espectáculo de la salida del sol. Aunque vivirlo estuvo muy bien, me quedo con el atardecer. No hay que levantarse a horas intempestivas y la luz es mucho mejor, al menos desde el borde sur del cañón.

Seguimos viaje y volvimos hacia Flagstaff para tomar la interestatal 40 en dirección oeste, pero al rato la abandonamos para recorrer un tramo de la mítica Ruta 66, la llamada "carretera madre". Originalmente, esta vía unía Chicago con Los Angeles a través de 8 estados y un recorrido total de casi cuatro mil kilómetros. Luego, llegó la construcción de las autopistas interestatales y con ellas muchos tramos de la ruta 66 cayeron en el olvido, mientras otros fueron reconvertidos en carreteras estatales o vías de servicio. ¿Habéis visto la película Cars? Pues eso... a lo Radiador Springs... de hecho pasamos por muchos pueblos auténticos y totalmente desvencijados, aunque los más avispados siempre aprovechan el tirón que la Ruta 66 tiene actualmente para hacer negocio.

Antigua gasolinera en la Ruta 66. Hackberry, Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f8 - 1/125" - ISO 100

Pero bueno, por fin estábamos fuera de las interestatales y circulábamos por solitarias carreteras secundarias. En una de ellas, al lado mismo de la ruta, pudimos ver una majestuosa águila de cabeza blanca ahí mismo,  a dos metros! Llegué a parar el coche, pero cuando hice ademán de echar mano a la cámara, el animal nos miró y salió volando. Lástima... hubiera sido una buena foto... Mientras tanto seguíamos sumando millas a la ruta y disfrutando de los enormes paisajes desérticos de la américa profunda.

Tal y como se dice en el film Un mundo perfecto, "...esto no es un coche, es una máquina del tiempo. Ahí delante está el futuro, en el espejo está el pasado y esto, Buzz, es el presente..."
Reflejo en el retrovisor. Ruta 66, Arizona (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f4 - 1/1000" - ISO 80

Antes de abandonar definitivamente los terrenos del Gran Cañón aún queríamos ver otro sitio. El fabuloso (o  abominable, depende de como se mire) Skywalk, una pasarela-mirador de hierro y cristal en forma de herradura que desafía al vértigo y se asoma al abismo en el sitio conocido como Eagle Rock, en Grand Canyon West en plena reserva india de los Hualapai. Quizá si hubiéramos sabido lo que nos costaría llegar hasta allí hubiéramos pasado de largo... más de dos horas de carreteras solitarias y los últimos 40 km sin asfaltar. Pero he de reconocer que el sitio es magnífico, aunque en mi opinión lo sería más sin ese "mamotreto" artificial que han montado...

The Skywalk, Grand Canyon West. Arizona (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC
f11 - 1/200" - ISO 100

Ya por la tarde, volvimos por donde habíamos venido y pusimos rumbo a Las Vegas, la ciudad del juego y del pecado, aunque antes de llegar aún tendríamos que pasar por la presa Hoover, la que sale en la famosa escena de Superman y en otras muchas películas. Cuando estuvimos por allí, la US Route 93 todavía pasaba por encima mismo de la presa pero unos meses más tarde se terminó el puente O´Callaghan-Tillman situado un poco más al sur y ahora el tráfico se desvía por ahí.

Sea como fuera estábamos ya en Nevada, y no tardaríamos mucho en ver las luces de neón de la capital mundial del juego y del espectáculo. Las Vegas, allá vamos!

(continuará...)

Posts relacionados:
Viajes: West Coast USA (II)
Viajes: West Coast USA (III)
Viajes: West Coast USA (IV)

26 may 2014

Sempre com ara

Corría el año 1991, afortunadamente los 80 habían quedado atrás y ya quedaba poco para que viviéramos los juegos olímpicos de Barcelona. Mientras tanto, en un mundo como siempre convulso, estallaba la primera guerra del golfo, después de 40 años se suprimía el apartheid y la URSS se iba desangrando lentamente hasta su desaparición. Magic Johnson anunciaba que tenía el SIDA y Freddy Mercury moría debido precisamente a esta nueva enfermedad. En casa, sucedía el atentado contra la casa-cuartel de Vic, Alfonso Arcellín empezaba a "tocar los huevos" con el asunto del "Negro de Banyoles" y empezaba la era del "dream team" ganando el Barça la primera de sus cuatro ligas consecutivas...

Pero para cinco chicas de 17 años el acontecimiento del año era, sin ningún lugar a dudas, el viaje de fin de curso que haríamos esa primavera por Italia. Era nuestro primer viaje y significaba el punto y final a nuestra etapa de instituto (realmente nos quedaba todavía el COU, pero no lo hicimos todas juntas). Tengo muy buen recuerdo de ese viaje... paseamos por Milán, fuimos en góndola por Venecia, la liamos en Florencia, nos recibió el Papa en Roma... fue una semana absolutamente genial!

Este 2014 esas chicas cumplimos 40, y se nos ocurrió que debíamos celebrarlo como se merecía. Por eso nos "escapamos" un fin de semana las cinco a Venecia. Para estar juntas de nuevo, para recordar, para reírnos y para liarla un poco otra vez... aunque debo decir que en esta ocasión nos portamos mucho mejor que la primera!!

Una de las cosas que hicimos fue intentar reproducir fotos de aquel viaje. En las mismas localizaciones, y posando de igual manera que entonces. Por suerte, la moda ha cambiado. Tampoco llevamos los gorritos de gondolero... (que tenemos ya una edad, joer...) pero por lo demás, fotos de ayer y de hoy, con 23 años de diferencia. Unos dirán que mejor antes. Otros que mejor ahora. Nosotras preferimos pensar que somos como el buen vino... que con la edad mejora! Lo que si es cierto es que nos lo pasamos muy pero que muy bien, entonces y ahora! Y que después de 23 años seguimos siendo las 5 magníficas de siempre.

Chicas, va por vosotras. Sempre com ara!

Plaza de San Marcos.

Puente de los Suspiros

En góndola. Afortunadamente ahora ya no llevamos a las "profes"

Y ésta... bueno, sin comentarios... perdonadme chicas, no lo he podido evitar...



23 may 2014

Así la hice: Volando sobre Manhattan

Durante la preparación de un viaje suelo leer mucho sobre el destino y planificar un poco las jornadas para que fotográficamente me cundan más. Aunque una vez allí me dejo llevar un poco por los temas que me voy encontrando y la luz existente en cada momento, siempre hay algunas fotos que las traigo pensadas desde casa y la imagen que os voy a comentar hoy es una de esas.

Fue en septiembre de 2008, para mí era la primera vez que cruzaba el charco y el destino era Nueva York. En cuanto decidimos que pasaríamos diez días en la gran manzana, me dije que -entre otras- quería volver con una foto aérea de Manhattan. Así que me puse a investigar cómo y con quién podría sobrevolar Nueva York, y también qué me costaría. No fue muy difícil dar con una empresa de helicópteros que realizara tours aéreos, y el precio (aunque un poco caro) no era descabellado. 

Punta sur de la isla de Manhattan. New York, USA.
Nikon D300 - Nikkor 18-55 f3,5-4,5
f4,8 - 1/250" - ISO 200

Una vez allí, escogimos el día que nos pareció más nítido (en otras palabras... el menos malo) y nos plantamos en el helipuerto de la calle 30 bien decididas a disfrutar de la experiencia de ver New York a vista de pájaro. Nos informaron que desde los atentados del 11-S ya no les estaba permitido sobrevolar la ciudad, pero que realizaban los tours por encima del río Hudson, con lo que veríamos New York y New Jersey. Bueno, eso ya me valía. 

Después de firmar un documento eximiéndoles de cualquier responsabilidad y de facilitarles un teléfono para avisar a alguien en caso de accidente (joer...si ya empezamos así...) pasamos a la sala de pesaje -en los helicópteros es muy importante distribuir bien el peso- y en unos minutos estuvimos listas para embarcar. 

Mientras esperábamos me dediqué a pensar cómo configurar la cámara. El vuelo duraría unos 10-15 minutos pero sólo dispondría de unos momentos para fotografiar la parte sur de la isla, así que opté por lo práctico. Como nos estaríamos moviendo, seleccioné el modo S y fijé una velocidad alta para evitar la trepidación (1/250"). Dejé la ISO a 200 y la apertura me la escogería la cámara en cada momento dependiendo de la luz, asegurando una buena exposición. Después de dudarlo un rato, al final me decanté por la medición de luz ponderada al centro y sólo luego, después de una revisión rápida de las primeras tomas, subí el compensador de exposición un tercio de paso para dar un poco más de claridad a los edificios.

Tuve la gran suerte de que me tocara delante, con lo que la perspectiva que tenía era magnífica. Al final disfruté enormemente de ese vuelo y de las muchas fotos que hice me quedo con ésta, la que tenía pensada desde el inicio. En ella se ve una buena panorámica de la parte sur de la isla, con el río Hudson a la izquierda y el East River al otro lado. Entre la multitud de rascacielos destaca el famoso Empire State (por aquel entonces, el edificio más alto de la ciudad) aunque también se pueden ver el Chrysler Building, el MetLife, la torre de las Naciones Unidas, y más en primer plano todos los edificios del distrito financiero, así como la terminal de ferries, Castle Clinton, lo que quedaba del World Trade Center -por entonces en obras- y el primer pilar del Puente de Brooklyn. 

Poco después de volver de New York, me hice una ampliación a gran tamaño de esta foto y la tengo colgada en mi habitación. Para mí fue, sin ninguna duda, la mejor experiencia del viaje!

21 may 2014

Fotografía Fácil: El Exposímetro y el Compensador de Exposición

El exposímetro es un mecanismo que llevan todas las cámaras y que mide la luminosidad de la imagen encuadrada en el visor (o en la pantalla). Dependiendo de la lectura de este mecanismo sabremos si la imagen está sobre-expuesta (clara) o sub-expuesta (oscura) y -si así lo deseamos- la podremos corregir variando los parámetros de disparo o mediante el compensador de exposición.

Para ello, primero tendremos que localizar la barra del exposímetro, situada tanto en la pantalla de la cámara como en el interior del visor. Se trata de una línea graduada y con los símbolos + y - a ambos lados.

Barra del exposímetro (encuadrada en rojo) en la pantalla superior de una Nikon D300s

Dependiendo de la luz existente en el encuadre, veremos aparecer en la barra unas señales que se irán extendiendo hacia el lado positivo (+) o negativo (-), y que nos indicarán si el software de la cámara -técnicamente se llama firmware-  considera que la imagen está sobre-expuesta, sub-expuesta o equilibrada. Para lograr una imagen técnicamente bien expuesta, la marca tendría que estar situada teóricamente en el centro de la barra, mostrando así que la luminosidad estaría en equilibrio entre clara y oscura.

Sobre-exposición (imagen demasiado clara)
Por ejemplo, si la marca o marcas se extienden hacia el lado positivo (+) la cámara nos indica sobre-exposición. Esto lo podríamos arreglar cerrando el diafragma, reduciendo el tiempo de obturación o bajando la sensibilidad -o valor ISO- o con un combinación adecuada de las tres acciones.

Sub-exposición (imagen demasiado oscura)
En cambio, si la marca o marcas del exposímetro se extienden hacia el lado negativo (-) la cámara nos está diciendo que tenemos encuadrada una imagen con poca luz (sub-expuesta). ¿Cómo lo arreglamos? Dejando entrar más luz, esto es, abriendo el diafragma, con un mayor tiempo de exposición o aumentando la sensibilidad. O, por supuesto, con una combinación de las tres.


Luminosidad equilibrada en la imagen.
Como he comentado anteriormente, el objetivo sería conseguir que la marca o marcas de la barra del exposímetro estuvieran situadas en el centro (0), mostrando una imagen lumínicamente equilibrada.



Pero cuidado, esto es sólo la teoría! En la práctica, y dependiendo de la intención del fotógrafo, habrá veces que no querremos tomar una imagen con una luz perfectamente equilibrada. Me explico... muchas veces nuestro deseo será sobre-exponer o sub-exponer adrede la foto, para siluetear, simplificar o resaltar ciertas partes de la imagen. Entonces, como la cámara no tiene ese "punto de vista artístico", el exposímetro nos indicará que la luz no es correcta, que es demasiado clara o oscura. Pues ya sería eso. La cámara solamente nos ofrece una información, nos avisa como diciendo "eh, que la foto te queda oscura". Pero claro, si esa es precisamente nuestra intención, pues tocará no hacerle caso...

Por ejemplo, en esta fotografía el exposímetro de la cámara seguramente nos indicaría que la imagen está sub-expuesta, ya que no hay luz en la mayor parte del encuadre. Pero si mi intención era precisamente sub-exponer el fondo para simplificar el motivo principal, ya me esperaba que el exposímetro no estuviera de acuerdo.

En cambio, en esta otra imagen hay mucha claridad en el encuadre, por lo que el exposímetro seguramente me indicaría que la imagen está algo sobre-expuesta. Pues vale, aceptamos pulpo como animal de compañía... yo a la mía.

Lo que debemos tener claro, es que todos los mecanismos y sistemas de la cámara están a nuestra disposición, nos informan y cumplen su función según han sido programados, pero que la última palabra la tenemos nosotros. La información que nos ofrece la cámara es mucha, pero es nuestra labor saber interpretarla y actuar de manera coherente para conseguir una imagen según nuestras intenciones.

Otra cosa, normalmente los sistemas de medición de luz de las cámaras actuales funcionan bastante bien, pero hemos de tener en cuenta que podemos encontrar situaciones en que estos mecanismos se vean "engañados" por luces muy intensas, contraluces, colores muy claros o muy oscuros o zonas con distintas iluminaciones. Para corregir estas exposiciones complicadas también contamos con otra herramienta muy útil: el Compensador de Exposición.

Simplemente, el compensador de exposición no es más que un control bidireccional que aclara u oscurece la fotografía según en el sentido que lo movamos.

El símbolo del compensador de exposición es un cuadrado con el + y el - en su interior.

Se mide en pasos de exposición (EV-Exposure Value) y un paso entero equivale a una diferencia del doble o la mitad en la luz captada por la cámara. Si movemos el compensador hacia los valores positivos (+1, +2...) estaremos aclarando la imagen, mientras que si nos vamos hacia los valores negativos (-1, -2...) lo que estaremos haciendo es oscurecerla.

Dependiendo de nuestra cámara (y de sus posibilidades de configuración) podremos utilizar el compensador de exposición en tercios de paso (1/3) o en mitades de paso (1/2), es decir en el primer caso podremos sobre o sub-exponer un tercio, dos tercios o un paso entero mientras que en el segundo lo haremos en tramos de medio paso.

El compensador lo podemos encontrar en la mayoría de cámaras digitales (por no decir todas) y normalmente se debe mantener pulsado mientras que, con el dial de control (o con los botones en las compactas), se aumenta o se disminuye el valor de compensación.

IMPORTANTE: Muchas veces aunque cambiemos de modo de exposición -pasemos por ejemplo de disparar con prioridad a la abertura (A o Av) a hacerlo priorizando la velocidad (S o Tv) o incluso a disparar en manual (M)- la compensación de la exposición se queda activada, manteniendo el valor que le hemos asignado.

RECOMENDACIÓN: Lo que hago yo es que cuando he terminado con la toma que necesitaba del compensador de la exposición, vuelvo a dejarlo con valor 0, así me aseguro que en posteriores imágenes éstas no queden sobre o sub-expuestas por error.

En sí es un mecanismo muy parecido al exposímetro, incluso las indicaciones con barras son similares, la diferencia es que mientras el exposímetro sólo nos informa, al usar el compensador sí estamos afectando a la imagen ya que estamos ordenando a la cámara que aclare u oscurezca la toma.

Este sistema nos puede ir muy bien sobre todo si trabajamos en los modos A (o Av) y S (o Tv), ya que en estos modos de disparo, al escoger sólo un parámetro la cámara asignará el otro para que resulte una exposición siempre equilibrada. Si queremos sobre o sub-exponer un poco la toma nos será muy fácil simplemente girando los diales del compensador.

Y hasta aquí este (largo) post sobre el exposímetro y el compensador de la exposición. Es hora de salir a practicar un poco e ir conociendo los mecanismos de vuestra cámara. Y no tengáis miedo de trastear y probar cosas, cuanto más familiarizados estéis con todo lo que ésta os pueda ofrecer, mucho mejor y más rápido podréis resolver las tomas complicadas, y seguro que antes o después obtendréis imágenes de las que os sentiréis orgullosos!


Posts relacionados:
La Exposición
Apertura de Diafragma
Velocidad de Obturación
La Sensibilidad ISO
Los Modos de Exposición (MASP)

19 may 2014

Postales desde Venecia

Me lo han dicho muchas veces: "Tus fotos parecen postales". Pues vale. Y no hay dudas que Venecia es de postal. Pues también. Y este fin de semana que estuve allí, en lugar de enviar postales he decidido hacerlas yo misma con las fotos que tomé. Pues eso sería todo... estas serían mis Postales desde Venecia, y mira por donde... esta vez me ahorro los sellos!

Hola! Como puedes ver, estoy en Venecia. Escapada de fin de semana con unas amigas. Muchas risas y muchos recuerdos de cuando estuvimos aquí hace años, de viaje de fin de curso. Venecia sigue siendo preciosa, misteriosa y única. La verdad es que si no existiera, habría que inventarla!
Un beso, 
Tali
No sé porqué, pero siempre que he venido a Venecia me he encontrado la Basílica de San Marcos tapada con andamios. ¿Será que está en restauración perpetua? Sea como sea, la Piazza di San Marco es espectacular, quizá por esto Napoleón la apodó "el salón más hermoso de Europa".
Un abrazo
Tali
A través de un laberinto de callejuelas y puentes hemos llegado, casi sin darnos cuenta, al Puente de Rialto. Desde allí se puede contemplar el Gran Canal y el ir y venir de taxis acuáticos, góndolas y vaporettos. Que curiosa es esta ciudad. Y qué bella!
Nos vemos pronto,
Tali.
Cuenta la leyenda que el Puente de los Suspiros debe su nombre a los tristes lamentos que soltaban los condenados a muerte o a la cárcel, que pasaban por él desde el Palacio Ducal hacia las mazmorras para cumplir su condena. En fin... aún así es bonito, y uno de los lugares más típicos de Venecia.
Besos,
Tali
Uno de los recuerdos más típicos de Venecia son sus máscaras de carnaval. Inspiradas en la Comedia dell'Arte llenan los escaparates con sus miradas vacías. La mayoría me dan miedo, pero no se puede negar que son auténticas obras de arte.
Hasta pronto,
Tali
Hemos pasado una mañana estupenda en Burano (que no Murano). Su (relativa) tranquilidad y sus casas de colores me han cautivado. Que sitio más fotogénico!
Un abrazo,
Tali
Es muy curioso este lugar... o hemos llegado en día de colada, o todo el mundo tiende la ropa como atracción turística. Sea como sea, resulta muy pintoresco y le da aún más atractivo al lugar.
Un beso,
Tali
La luz empieza a bajar, se acerca el momento para captar los reflejos de barcas y casas de colores en el agua de los pequeños canales que también atraviesan Burano. En un rato tomamos el Vaporetto y volvemos a Venecia, a acabar de matar el finde.
Saludos, 
Tali
Ya de nuevo en Venecia, la "Serenísima", y la tarde no puede ser más agradable. Aunque siempre esté abarrotada de turistas no es difícil dar con un rincón tranquilo, alejado de las multitudes, para parar y comerse un helado. Son fantásticos!
Te quiere, 
Tali
Como no podía ser de otra manera, nos hemos dado un relajante paseo en góndola por los pequeños canales, teñidos a esta hora de multitud de reflejos de colores. La verdad es que está resultando un fin de semana perfecto!
Un abrazo,
Tali
Es fantástico escaparse un par de días de la rutina y Venecia es perfecta para ello! Sin lugar a dudas, es una de las ciudades más fotogénicas que conozco! Esto se acaba...
Nos vemos mañana,
Tali.
Para que luego digas que nunca salgo en las fotos, te envío este original autorretrato desde la cubierta del vaporetto. Lo que se ve al fondo es la fachada marítima de Venecia con el famoso Campanille sobresaliendo entre los demás edificios. Hice bien en llevarme el polarizador!!
Ya vuelvo,
Tali

Y, de momento, esto es todo. Pero os tengo reservada una pequeña sorpresa en unos días. Un proyecto o "divertimento" en el cual no estuve sola. Y a decir verdad, tampoco hice las fotos. Pero es curioso de ver. ¡No os lo perdáis!

15 may 2014

Libros: FOTOGRAFÍA EN TUS VIAJES

Hoy me voy a permitir recomendaros un libro. Se trata de "Fotografia en tus Viajes", el último libro del conocido fotógrafo de viajes y naturaleza Oriol Alamany Sesé.



De la estupenda colección "Foto Ruta", es ameno, entretenido y muy bien estructurado por capítulos temáticos. Es un libro de los que se pueden leer de cabo a rabo (yo misma lo devoré en las 14 horas de vuelo de mi último viaje) o utilizarlo tanto para consultar temas puntuales o simplemente para disfrutar de las impresionantes fotos e inspirarnos con ellas.

Además, en cada fotografía encontraréis los parámetros usados en la toma y los comentarios del autor del porqué y el cómo hizo esa foto.

Y para los que se queden con ganas de más, os pongo aquí el link a su página web. Oriol Alamany - Imágenes Vivas. En definitiva, un libro fantástico de uno de los grandes de la fotografía contemporánea de nuestro país.






14 may 2014

Fotografía Fácil. Los Modos de Exposición "M.A.S.P."

El modo de exposición determina la manera en que la cámara establece los parámetros de disparo, concretamente la apertura del diafragma y la velocidad de obturación. A parte del modo automático -el que, nos guste o no, utilizan la mayoría de usuarios- y de aquellos modos ya pre-configurados de que disponen casi todas las compactas, bridge y algunas réflex -esto es, las "escenas"- también encontramos los modos semiautomáticos y el temible modo manual.

Diales de modo de una Nikon (izq.) y de una Canon (dcha.)


Estos modos nos permiten modificar algunos o todos los parámetros de nuestra cámara. Los encontraremos en el dial de modos, que normalmente es una ruedecita en la parte superior de la cámara. Por fin vamos a saber lo que significan, y para que sirven esas misteriosas letras... M-A-S-P*



- P (Programmend Auto). Este es el modo más parecido al automático, ya que la cámara -dependiendo de la escena que encuadramos y de la luz existente- nos selecciona de forma automática una combinación de valores de apertura y velocidad con la que obtendremos una buena exposición, pero permite al fotógrafo escoger algunos valores como el balance de blancos, la sensibilidad ISO, o la compensación de la exposición.

De hecho, hasta también nos permite variar la combinación de apertura y velocidad que ha elegido la cámara, pero no escoger por separado los parámetros. Es decir, si no nos gusta la combinación elegida podemos cambiarla por otra más acorde a nuestros intereses, pero siempre será el software de la cámara el que nos dará los dos parámetros. Es lo que algunas marcas denominan Programa Flexible.

Ajusté el modo P de la cámara hasta encontrar una combinación de parámetros acorde a mis intenciones, en este caso fue f6,3 - 1/250" con una ISO de 80 para fotografiar de manera equilibrada las murallas de Marrakech. (Marruecos). 


- A o Av (Apperture Priority o Apperture Value). Mediante este modo podremos seleccionar solamente uno de los parámetros de disparo, en este caso la Apertura del Diafragma. La cámara se ocupará de elegir el otro valor, la velocidad, para que la exposición sea equilibrada. Este modo nos será muy útil en las situaciones que lo que nos interese sea tener todo el control posible sobre la profundidad de campo.

Por ejemplo, si vamos a hacer una toma de paisaje y tenemos claro que queremos un diafragma muy cerrado (y no nos importa demasiado cuál sea la velocidad), este modo nos ofrece una manera simple de hacerlo. Seleccionamos la A (o la Av), fijamos el diafragma deseado y la cámara se ocupa de encontrarnos una velocidad adecuada. Dependiendo de la luz, la velocidad irá cambiando para asegurar una buena exposición, pero el diafragma que hemos seleccionado quedará fijo.

En este caso quería una buena profundidad de campo, así que que con el modo A escogí la apertura de diafragma que me interesaba para que tanto el primer plano como el fondo tuvieran la suficiente nitidez, (f11) y dejé que la cámara adecuara la velocidad para que resultara una buena exposición (1/60")


- S o Tv (Shutter Priority o Time Value). Este modo es muy similar al anterior, pero aquí lo que fijaremos nosotros será la velocidad de obturación y dejaremos a la cámara que se ocupe de la apertura de diafragma, siempre teniendo en cuenta que la exposición quede equilibrada. Cuando lo que nos interese sea congelar una imagen o plasmar el movimiento, este puede ser un buen modo para conseguirlo.

Por ejemplo... queremos fotografiar algo que se mueve (agua, un coche, un caballo al galope...). Si queremos congelar la imagen escogeremos una velocidad de disparo rápida (dependiendo de lo rápido que se mueva puede ser 1/250", 1/500" o incluso más) y dejaremos a la cámara que se ocupe de encontrarnos a cada momento un valor de diafragma adecuado para que la imagen nos salga bien expuesta. Así nosotros podemos concentrarnos en seguir y enfocar al sujeto ya que la velocidad de disparo la habremos seleccionado previamente, y de lo otro se ocupará la cámara.

En esta imagen, tomada en las Cataratas de Iguazú, no solamente se movían el agua y la lancha sino que yo misma estaba disparando desde otra embarcación que también estaba en movimiento. Necesitaba una velocidad lo suficientemente rápida para que la foto no quedara trepidada, así que con el modo S fijé ese parámetro en 1/320" y la cámara adecuó la apertura a f/14 para que la foto tuviera una exposición adecuada.


- M (Manual). En este modo la cámara "nos deja hacer". El fotógrafo tiene el control total sobre todas las variables de la toma. La cámara, como mucho, nos indicará si (según ella) la imagen está sobre o sub-expuesta mediante la barra del exposímetro pero no tomará ninguna medida para evitarlo. Es decir no hará nada. Aquí tenemos que currarnos la foto toda nosotros.

En modo manual, el fotógrafo es el que deberá seleccionar tanto la apertura como la velocidad de disparo según su criterio y sus intenciones fotográficas. Este modo lo usaremos cuando deseemos controlar todos los parámetros de la toma, para fotografía creativa o en algunos casos donde la percepción de la cámara puede estar equivocada o, simplemente, no ser la misma que la nuestra.

La cosa se complica un poco cuando queremos realizar fotografía de estrellas. Hay muchos factores a tener en cuenta, la medición de una luz que casi no vemos, si queremos que las estrellas aparezcan como puntitos o creando estelas, la inclusión de uno o varios flashes para iluminar el primer plano... Con el modo M se puede tener el control sobre todos los parámetros de la imagen y ajustarlos según nuestra conveniencia.  f2,8 - 30" - ISO 320


Así que, si queréis abandonar el modo automático y ser vosotros los que mandéis sobre la cámara, aquí tenéis cuatro maneras de hacerlo. Mi consejo es que, para empezar, intentad centraros solamente en uno de los parámetros de la toma. O apertura de diafragma o velocidad de obturación, el que tengáis más claro. Y dejad que la cámara escoja el otro. Es siempre más fácil incorporar nuevos conceptos poco a poco que no todos de golpe, y más adelante ya pasaréis al modo manual.

Ah, que cómo se cambian los valores? Por el dial (o ruedecita) en las réflex y algunas bridge y seguramente con algún botón en las compactas. Descargaros el manual de instrucciones de vuestras cámaras y consultadlo allí. Cada cámara es un mundo, pero todas hacen fotos!



*- Muchas marcas utilizan las abreviaturas M-A-S-P, pero en las cámaras Canon las letras son M-Av-Tv-P.  Ni en eso se ponen de acuerdo...


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El Exposímetro y el Compensador de Exposición



12 may 2014

Así la hice: Uelhs deth Joèu.

La verdad es que me debía a mí misma unas vacaciones, unos días lejos de todo y de todos. Ese año (2007) no me había ido a ningún sitio y me apetecía pasar una semanita pateándome el Pirineo catalán, así que cogí mis bártulos y me fui a uno de los lugares más maravillosos -y más fotogénicos- que conozco: El Valle de Arán.

Mi plan no podía ser más sencillo. Descansar, caminar y fotografiar. Desde mi "base" en el pueblecito de Les, alterné largas jornadas de caminatas por el monte con otros días en los que simplemente daba pequeños paseos para recuperar un poco y en los que me dedicaba a tomar fotografías con más calma. Sin prisas. Así fue como una tarde me planté en Artiga de Lin y el nacimiento del río Joèu.

Ciertamente es un sitio fantástico, aunque también uno de los más conocidos del valle, ya que se puede acceder fácilmente en coche por una pequeña carretera asfaltada. Eso hace que los fines de semana y durante los meses de verano esté siempre a rebosar de gente, pero esa tarde de principios de Septiembre tenía el lugar sólo para mí.

Uelhs deth Joèu (nacimiento del río Joèu). Val d'Aran (Lleida)
Nikon D70 - Nikkor 18-55 f3,5-4,6
f27 - 1" - ISO 100
La ruidosa cascada es producto de un curioso fenómeno cárstico, ya que el agua proviene del deshielo de los glaciares del Aneto y la Maladeta, en el vecino Valle de Benasque. Allí, concretamente en el Forau d'Aigualluts, toda esta agua desaparece bajo tierra y recorre cuatro kilómetros de manera subterránea hasta volver a aparecer en este punto, formando lo que se conoce como los Ojos del Joèu (Uelhs deth Joèu, en aranès).

Hay varias maneras de fotografiar el agua en movimiento. Disparando con una velocidad muy rápida (1/250", 1/500" o más -dependiendo del caudal-) congelaremos el movimiento y podremos ver perfectamente las gotas de agua. Si, por el contrario, optamos por una larga exposición (desde 1/2" a varios segundos) obtendremos este efecto del agua "sedosa". Otra manera de plasmar el agua en movimiento es disparando a una velocidad media, digamos 1/30" o 1/60", con lo que se obtiene una vista más natural del agua, ni sedosa ni congelada.

Esto, como todo, va un poco por modas. Ahora está más en boga obtener este efecto del agua sedosa, pero no tenéis porqué disparar así si no os gusta este efecto. En mi caso si me gusta, y ese día era lo que quería hacer, así que busqué un buen sitio y preparé el equipo.

Primero de todo, para obtener buenas imágenes con largas exposiciones nos es imprescindible un trípode, cuanto más bueno y más estable, mejor. Después de un rato de pruebas dí con un sitio que me permitía plantar el trípode en condiciones y desde el cual podía hacer un encuadre del agua atravesando la fotografía en diagonal, de extremo a extremo. Me pareció adecuado.

El gran problema de las largas exposiciones es la luz. Si hay demasiada, por mucho que cerremos el diafragma la imagen nos quedará sobre-expuesta, ya que mantendremos el obturador abierto durante bastante rato.

Una solución son los filtros de densidad neutra (ND), unos cristales o plásticos de un tono gris (los hay en distintas gradaciones, esto es más claros o más oscuros) que se colocan delante de la óptica y cuya función es reducir la cantidad de luz que llega hasta el sensor, "obligándonos" a disparar a bajas velocidades para conseguir una correcta exposición. Y eso es precisamente lo que queremos, una exposición desde 1/2" a varios segundos sin quemar la imagen.

Así pues, coloqué un filtro ND y ajusté los parámetros de disparo probando con distintas velocidades. Cuanto más lenta sea la exposición, más desdibujada quedará el agua, así que era cuestión de encontrar una velocidad a la que me gustara cómo quedaba el agua, y la dejé en un segundo. Esto también dependerá del caudal, cuanta más agua baje, menos tiempo necesitaremos para conseguir ese efecto.

La medición de luz siempre es un tema un poco complicado en estas situaciones, ya que la blancura del agua en movimiento puede engañar al fotómetro de nuestras cámaras. En este caso, hice una medición ponderada al centro, pero como disparaba en manual fui corrigiendo la luminosidad con la elección del diafragma. Al final lo dejé en f27.

Y poco más. En ese momento aún no disponía de un cable disparador (van muy bien para evitar trepidaciones en el momento de apretar el disparador) así que utilicé la función temporizador para evitar cualquier movimiento -por mínimo que fuera- que pudiera arruinarme la toma. Aunque el agua quede movida, el resto de la imagen debe de quedar nítida.

Creo que los mejores días para hacer este tipo de fotos son los tapados, ya que tendremos mucha menos luz y podremos abrir el obturador más rato sin tantos problemas, aparte que el contraste entre el agua y las zonas oscuras será menor. También nos puede valer un sitio umbrío, aunque habrá que ir con cuidado con las entradas de luz entre los árboles. Y si no, al atardecer, cuando el sol ya se ha puesto y va bajando la luminosidad también puede ser un buen momento.

Un último consejo, y en este caso no es fotográfico. Si os llegáis hasta los Uelhs deth Joèu, no os limitéis a ver la cascada. Cruzando por una pasarela de metal sale un sendero que en poco más de 10 minutos os llevará hasta la Artiga de Lin, un antiguo circo glacial lleno de belleza. En un recorrido circular, el sendero os llevará de nuevo hasta la cascada en unos 30 minutos. Eso si no hacéis como yo, que voy parando a contemplar el paisaje y a sacar fotos. Realmente, es uno de los sitios más bellos -y con más oportunidades fotográficas- de todo el Valle de Arán. Eso si, no vayáis en Agosto.




9 may 2014

...y entonces, ¿Por qué una Réflex?

De la lectura de anteriores posts quizás os habéis formado la opinión de que soy una defensora de las cámaras compactas. De hecho, muchas de las fotos que cuelgo por aquí están echas con una pequeña Panasonic Lumix DMC-LX3 y no sólo eso... si incluso hago fotos con el Iphone! Sacrilegio!!

Nada más lejos de la realidad. Lo que soy, es una defensora de la fotografía. En especial, de lo que pasa delante y detrás de la cámara. Lo que pasa en la cámara, en el fondo, es lo menos importante. ¿O no? Mucho predicar y luego me veis cargada con mi pesada Nikon DLSR y un buen puñado de ópticas. Entonces, ¿miento más que hablo, o es que simplemente soy contradictoria? En definitiva... ¿Por qué carajo llevo una réflex?


La primera respuesta, es obvia, al menos para mí. Tengo las manos grandes. Aunque soy perfectamente consciente de las ventajas de una cámara pequeña (menor peso, comodidad, discreción...) mis manos agradecen poder agarrar una empuñadura en condiciones y tener entre ellas una cámara robusta y estable.

Aquí también incluyo la distribución de botones y diales. Me es mucho más fácil cambiar los parámetros de disparo por los diales, sin ni siquiera apartar el ojo del visor, que tener que ir al menú y luego cambiar de valores a través de un único botón.


Luego está la versatilidad que permite el cambio de objetivos. Gran angular, teleobjetivo, un 50mm, un macro... sólo hay que cambiarlo y listo, nuevas oportunidades fotográficas! Pero bueno, hoy en día existen modelos superzoom con un rango focal equivalente desde 24 a 1200 mm.!! Y no hace falta cambiarlos, ni cargarlos en la espalda. Ah, y la calidad es buena. E incluso son más baratas que una réflex. Touché. Ahí sí le habéis dado, pero esto no siempre ha sido así y algunas de mis ópticas las tengo de cuando la era del carrete... y puedo seguir usándolas con la D800...

También aprecio de mi réflex el poco retardo en el disparador, es decir, lo que tarda desde que apretamos el botón hasta que la máquina hace la foto. Aunque este aspecto haya mejorado mucho en los últimos tiempos, todavía no hay compacta que se pueda comparar en eso a las réflex. Y haciendo fotografía deportiva, eso es un gran qué.

Pero sin duda, mis dos grandes argumentos para llevar por el mundo una pesada réflex con todo su harén de ópticas son dos. El visor y el sensor. El visor óptico es, simplemente maravilloso. Mirando a través de él, además de propiciar una correcta posición y mejor estabilidad para disparar (tenemos la cámara pegada a nuestra cara, por lo tanto hay menos balanceo) podemos componer una imagen mucho mejor que a través de una pantalla LCD. Al menos a mí me resulta más fácil encuadrar a través del visor, será la costumbre. Y no me digáis que también hay compactas y bridge con visor electrónico... sinceramente son una porquería al lado de uno de verdad.

Y por último, lo mejor: El sensor. Aquí el tamaño si importa. Un sensor grande quiere decir más calidad de imagen, más rango dinámico y menos ruido. Mejor un "full frame" que un APS-C. Y mejor éste que un 2/3". Cuanto más grande, mejor.

Quizá esto no lo notemos mirando las fotos en la pantalla del ordenador, pero intentad ampliar una imagen en papel a grandes dimensiones, y notaréis la diferencia. Lo malo es que es imposible meter un sensor grande en una cámara pequeña. Física pura. Simplemente, no cabe.

Es por todo esto que llevo una réflex. Aún así, puede que me veáis alguna vez fotografiando con mi compacta. Claro, faltaría más! Ya he dicho que no soy inmune a las ventajas de las pequeñas cámaras bolsilleras... además, no deja de ser una cámara. Y con ella también se pueden hacer fotos, eh? La moraleja del post (si es que hay alguna) es que a mí, por mi formación, costumbre, tipo de fotografía y uso que le voy a dar, me va mejor una réflex que cualquier otro tipo de cámara, pero no para todos tiene que ser así.

¿Y vosotros? ¿Tenéis la misma escala de valores fotográfica que yo, o por el contrario preferís la sencillez y comodidad de una pequeña compacta? Pues entonces ni lo dudéis, escoged la que os vaya mejor, conoced lo que puede (y lo que no puede hacer) y sobre todo, disfrutad fotografiando. Y no dejéis que os digan que sois peores tan sólo porqué llevéis una cámara más pequeña. Henry Cartier-Bresson decía que fotografiar era poner el ojo, la cabeza y el corazón en un mismo eje. Y no hablaba para nada de cámara. Pues eso.

7 may 2014

Viajes: Argentina (V). El Calafate. Glaciares increíbles.

¡Anda! Mientras me tomo mi café con leche veo en la pared del local una foto de Butch Cassidy y Sundance Kid, los auténticos forajidos que inspiraron la película "Dos Hombres y un Destino" interpretada por Paul Newman y Robert Redford. Estoy en la Estancia La Leona, la única construcción que hay en la carretera que une El Chaltén con El Calafate y como es la única, es parada obligada para todos los transfers y buses que cubren esta ruta.

Pues resulta que los dos ladrones de bancos más famosos del oeste americano también se detuvieron aquí en 1905 cuando, después de asaltar un banco en Río Gallegos (unos 300 km al sureste), huyeron en dirección a los Andes. Pues no se parecen en nada a los de la peli... que cosas... En fin, me doy una vueltecita por fuera para estirar las piernas y observo la soledad patagónica que envuelve el lugar. En cinco minutos reemprendemos viaje y en poco más de una hora y media llegaremos a El Calafate, último destino de mi periplo por Argentina.

Bandera argentina en la Estancia La Leona. Santa Cruz (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8 DG HSM
f8 - 1/80" - ISO 100

Ya sé que por el tiempo que he pasado recorriendo el país podría haber abarcado mucho más. De hecho, la gente que viene de turismo a Argentina visita más lugares en menos días, pero esta vez mi plan era quedarme más días en cada lugar para poder así reducir costes en desplazamientos y sacar el máximo partido a las oportunidades fotográficas de cada sitio. Creo que es mejor obtener menos fotos pero buenas, que no imágenes de muchos sitios pero mediocres. Eso es lo que les cuento a mis compañeros de viaje, una simpática pareja de Barcelona que regresan al Calafate después de pasar un día en El Chaltén. Un día... yo estuve 4 y me hubiera quedado más... en fin... cada uno viaja como quiere.

El Calafate no podía ser más distinto al Chaltén... una larguísima calle principal flanqueada por restaurantes, bares-cafeterías y heladerías, agencias de viaje y multitud de tiendas de recuerdos y de material de montaña. Hay que equipar bien a la gente para el frío! Sin duda, los precios que me encuentro por aquí son los más caros de todo el viaje, y no paran de pasar autobuses cargados de turistas yendo o regresando de los glaciares. Ah, y hasta hay un casino, en pleno centro de la población! Por detrás de la calle principal se distribuye la enorme oferta hotelera de la ciudad. Hoteles, hostales, albergues, cabañas... todos quieren aprovechar el tirón de uno de los lugares más famosos del mundo.Y es que, aunque el Perito Moreno esté a unos 80 km de aquí, El Calafate es la última población antes de llegar al parque nacional y todos los servicios y excursiones deben contratarse desde aquí.

El Calafate visto desde el Cerro Huyliche. Santa Cruz (Argentina)
La zona arbolada era el núcleo urbano original, con lo que se puede apreciar
el crecimiento de esta ciudad en los últimos años.
Panasonic DMX-LX3
f5,6 - 1/1000 - ISO 100

Después de instalarme en lo que será mi casa los próximos cinco días, una completa habitación en los bien situados Apartamentos El Puente, salgo a explorar la ciudad y veo las opciones de las que dispongo. En el sector sur del Parque Nacional los Glaciares todas las actividades son organizadas -esto es, de pago- y no hay más remedio que contratarlas con alguna de las agencias de viaje que se agolpan a ambos lados de la Av. Libertador General San Martín (curioso, la calle principal de casi todas las poblaciones argentinas lleva ese nombre). Todas ofrecen más o menos lo mismo, básicamente transporte hacia el parque y visita de las denominadas pasarelas de observación -desde donde se ve el Perito Moreno-, navegación por el Lago Argentino para visitar los glaciares Upsala y Spegazzini y algo de turismo más activo: el trekking por el glaciar. Luego también hay otras posibilidades fuera del parque. BTT, quads (aqui los llaman cuatriciclos), excursiones en 4x4, visitas a estancias ovejeras, observación de aves, paseos a caballo... Un sinfín de posibilidades, vamos.

Como no me gusta escoger, y tantas opciones me abruman, opto por ir por libre al día siguiente al parque. Para caminar por las pasarelas, ver -y escuchar- al glaciar y hacer mis fotos no necesito un guía, lo que quiero es disponer de suficiente tiempo. Normalmente las agencias te dejan un rato en pasarelas y luego te llevan a hacer la actividad programada, pero yo quiero ir sin prisas, así que me acerco a la terminal de omnibús y compro un billete i/v para mañana, así dispondré de todo el día y -dentro de lo que cabe- podré ir a mi aire. Y para celebrar mi primera noche en El Calafate, decido darme un homenaje degustando el famoso cordero patagónico. Ay, volví a olvidar lo grandes que son las raciones en este país!

La enorme pared frontal del Perito Moreno vista desde las pasarelas de observación.
P.N. Los Glaciares, Santa Cruz. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 70-300 DL Macro
f8 - 1/200" - ISO 100

La carretera que une El Calafate con el parque nacional bordea el lado sur del enorme Lago Argentino. Es bastante recta hasta medio camino y cuando entra en el parque se vuelve sinuosa, lo que será una prueba para mi tendencia natural a marearme en los autobuses. Justo en la entrada del parque, todos los vehículos tienen que parar para que te puedan cobrar la entrada (130 pesos para los que no somos argentinos) y al cabo de un rato de más curvas finalmente el autobús te deja en pasarelas.

Justo al bajar del vehículo, noto que aquí el aire es helado y a la primera ráfaga me entra algo en el ojo. Intento quitarme la mota con cuidado, pero el resultado es que se ha debido irritar algo y durante todo el día veré mal. Si miro con ambos ojos abiertos, veo doble. Mis ojos no enfocan bien. En cambio, si cierro el ojo afectado (por suerte es el izquierdo), veo bien. Bueno, pienso, para hacer fotos cierro siempre ese ojo, así que de momento tira. Luego, si no me pasa, ya veré lo que hago.


Desprendimiento de hielo en el Perito Moreno.
P.N. Los Glaciares, Santa Cruz (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 70-300 DL Macro
f9 - 1/250" - ISO 100
Desafiando al frío, al viento y a mi ojo malo, paso la mañana recorriendo las pasarelas y haciendo fotos. La visión del Perito Moreno es alucinante, los colores azulados de las vetas de hielo, sus formas caprichosas, el reflejo de la luz, pero sobretodo el ruido que hace cuando se rompe una parte y se desprende sobre el lago. Es como un cañonazo. Indescriptible!

Pasaría horas embobada mirando la enorme masa de hielo que tengo delante, y de hecho las paso. El glaciar más famoso del mundo debe su fama a que es muy fácil poder verlo de cerca desde tierra, a que sea el único que no está en recesión y a las roturas provocadas por la presión de su constante avance. Este avance es de 3 metros al día en su parte central. Si si, toda esta mole camina 3 metros cada 24 horas! Como no va a romperse...

Panorámica del glaciar Perito Moreno. P.N. Los Glaciares, Santa Cruz. (Argentina)
Nikon D800 - Cosina 19-35 f3,5
f18 - 1/320" - ISO 100

Hago una parada para comer y aprovecho para intentar arreglar lo de mi ojo con un buen lavado en los baños del centro de visitantes. Aunque sigo viendo doble, parece que mejora algo. Y vuelvo para las pasarelas, a ver si por la tarde la luz es un poco mejor... el día es nublado y sólo a ratos unos tímidos rayos de sol logran iluminar el glaciar, lo que da lugar a fotos muy chulas si se está al caso con la medición de luz.

Pared norte del glaciar Perito Moreno. P.N. Los Glaciares, Santa Cruz. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 70-300 DL Macro
f9 - 1/640" - ISO 100
Cuando tomo el último autobús para volver al Calafate, mi ojo aún hace de las suyas, pero mi sonrisa no puede ser más grande. ¡Qué lugar! Maravilloso espectáculo de la naturaleza. Me llevo muchas fotos en mi tarjeta de memoria (algunas buenas y todo) pero sobretodo me llevo el recuerdo del estruendo de las roturas, los lamentos del glaciar al resquebrajarse. ¡Increíble!

Al día siguiente sigo viendo glaciares, pero hoy lo haré desde el lago y con los dos ojos en condiciones! La noche le ha sentado bien a mi vista. Al final me decidí y contraté un par de excursiones con la empresa Hielo y Aventura, la concesionaria de todas las actividades que se realizan dentro del parque nacional, y decido empezar con la navegación por el Lago Argentino. Se trata de un barco acristalado y bien adecuado para transportar a bastantes turistas. Y climatizado, por suerte... Al principio nos quedamos dentro, el frío y el viento son hoy intensos, pero a la que empezamos a ver los primeros témpanos ya todo el mundo se va para fuera y hay casi bofetadas para pillar un buen sitio para fotografiar... luego, a medida que vamos acercándonos al glaciar Upsala y los icebergs son cada vez más numerosos, la cosa se relaja.

Témpanos de hielo azul del glaciar Upsala. Lago Argentino, P.N. Los Glaciares, Santa Cruz. (Argentina)
Nikon D800 -  Sigma 24-70 f2,8 DG HSM
f14 - 1/320" - ISO 100

De hecho, cuando ya tenemos el glaciar a la vista, son tantos los bloques de hielo que flotan en el lago que debemos conformarnos con verlo de lejos, medio cubierto de niebla. Un poco de fiasco, vamos... A ver si con el Spegazzini tenemos más suerte.

El rato que tardamos en deshacer lo navegado y poner rumbo al otro glaciar lo paso dentro de la cabina, comiendo algo y entrando en calor con un café con leche recuperador. Mientras, muchos de los otros turistas aprovechan para hacerse fotos con un pedazo de hielo que los marineros han pescado del lago.

Al cabo de bastante rato llegamos al glaciar Spegazzini y a éste si que vamos a poder acercarnos, siempre a una distancia prudencial, claro. Una vez allí, el capitán reduce la marcha y recorre varias veces la pared frontal para que todo el mundo pueda hacer sus fotos a placer. Todo un detalle!

Puntas de hielo en el glaciar Spegazzini. P.N. Los Glaciares, Santa Cruz. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 70-300 DL Macro
f9 - 1/1250" - ISO 200
El resumen del día es que he pasado varias horas encerrada en un barco con otros ciento y pico turistas, que la mayoría del tiempo ha sido un aburrimiento enorme, pero que gracias a la excursión he podido hacer un par o tres de buenas fotos. Allá cada uno con sus conclusiones.

Mientras vuelvo para El Calafate pienso en lo que me espera mañana, y es que he dejado lo mejor para el final... mañana pisaré el glaciar. Ya sé que será una excursión "de domingueros" por uno de los laterales del Perito Moreno y que esto lo hace hasta mi abuela... pero que queréis que os diga, me hace hasta ilusión. Para mí será una de las experiencias del viaje.

Hasta el último momento dudé si llevarme la réflex o la compacta. Quiero hacer buenas fotos, si, pero también quiero disfrutar de la experiencia. Al final, y como nunca he caminado por un glaciar y no sé lo que voy a encontrarme, opto por la comodidad y cargo solamente con mi pequeña Lumix. Total, las fotos las hace el fotógrafo y no la cámara, no? Aunque mientras vamos de camino al glacial pienso que me hubiera gustado ver la cara de Eva, la agente de mi aseguradora fotográfica, cuando le hubiera dicho que mi flamante D800 se me había caído dentro del Perito Moreno... jaja!

Pared sur del glaciar Perito Moreno, la que da al Brazo Rico del Lago Argentino. P.N. Los Glaciares, Santa Cruz. (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f8 - 1/1000" - ISO 80
Los trekkings por el Perito Moreno se realizan en uno de sus laterales, mucho más estables que en la zona central, y para llegar ahí hay que cruzar el denominado Brazo Rico del Lago Argentino, una lengua de agua al sur de la Península de Magallanes. Desde la cubierta del barco la imagen que se obtiene del coloso también es para no olvidarla!

Una vez en tierra nos reciben los guías de Hielo y Aventura, que nos acompañarán en nuestra caminata y nos ayudarán en todo lo necesario. Todo bien organizado, si si. Antes de poder, por fin, calzarme los crampones hay que hacer una pequeña caminata de aproximación que nos sirve para ir calentando las piernas y para seguir observando la mole de hielo que se yergue a nuestra derecha. Al fin llega el gran momento, con las puntas de hierro bien atadas a mis botas estoy a punto para pisar el Perito Moreno.

Una foto para el recuerdo, encima del Perito Moreno. P.N. Los Glaciares, Santa Cruz. (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f5,6 - 1/800" - ISO 80

Doy los primeros pasos por la superficie helada con mucha cautela. Es la primera vez que camino por un glaciar, pero algo me dice que no será la última. Hay que ir con cuidado con no tropezar (no darme con un pie contra el otro), pisar de manera segura y repartir bien el peso del cuerpo, sobretodo en las bajadas. Me cuentan los guías que a veces alguien se cae de cara...

Marchamos durante más de una hora por las vetas irregulares del Perito Moreno. Vemos pequeños agujeros y sumideros por donde va deshelando el glaciar, pero ninguna cueva lo suficientemente grande para meternos... quizá esa sea mi única decepción del día. Por lo demás, todo va estupendamente y descubro que estoy hecha para esto! Voy sacando fotos donde me parece y la batería de mi cámara no tarda en agotarse. Aunque las llevaba cargadas a tope, suponía que pasaría esto, y es que el frío es mal compañero para las baterías y hace que se descarguen rápidamente. Por esto llevo la segunda batería en el bolsillo de mi pantalón, para darle el calor de mi cuerpo. Hago el cambio, y listos. A seguir con la excursión!

Otro grupo de turistas desciende por el Perito Moreno. P.N. Los Glaciares, Santa Cruz. (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f8 - 1/1600" - ISO 80

Al cabo de un rato (que me parece increíblemente corto!) llegamos al punto final de nuestra caminata por el glaciar. En un sitio más o menos llano tienen preparadas un par de mesas y unos vasos. Mientras uno de los guías va a por hielo el otro saca una botella de J&B de no sé donde... y al cabo de poco todos estamos brindando y disfrutando con un whisky con hielo tomado directamente del Perito Moreno. Aquí lo importante no es la edad del licor, sino la del hielo! Es un final un poco de "turismo de borregos", pero que queréis que os diga... hasta tiene su gracia.

Mientras regreso al Calafate pienso que ha sido una de las mejores experiencias del viaje, y que se me ha pasado volando! Qué lugar, el Perito Moreno... y cómo aprovechan para sacar dinero de ello! En fin... me quedan todavía un par de días por aquí, y no tengo ni idea de cómo voy a emplearlos. En un principio me dejé estas dos jornadas por si la meteorología me era desfavorable y porque desde aquí tal vez podía acercarme al vecino P.N. Torres del Paine (cercano, aunque en Chile), pero un cierre de fronteras debido a una huelga de los aduaneros hace inviable esta posibilidad.

Así que a la mañana siguiente recorro otra vez la avenida Libertador y como me queda aún suficiente plata (y no tengo intención de volver a cambiarla) decido fundírmela contratando un par de cositas más para matar el tiempo: Una excursión en quad por el Cerro Huyliche y una visita de un día a la Estancia Nibepo Aike.

En quad por el Cerro Huyliche. El Calafate, Santa Cruz. (Argentina)
Iphone 4

Aunque el viento es terrible cuando por la tarde me pongo a los mandos del Polaris con el que voy a realizar la excursión, disfruto como una enana dando gas por el trazado que la empresa Calafate Mountain Park tiene marcado por los terrenos de su pequeña estación de esquí en el Cerro Huyliche, y que en verano, convierten en lugar para realizar deportes de aventura (quads, BTT, 4x4, etc...). Además, hoy tengo la suerte de cara, primero porque esta tarde no hay nadie más que vaya a hacer quads, por lo tanto tengo a Matías (el guía) para mí sola así que le digo... dale caña!

Y segundo porque -para mi sorpresa- descubro que la representante de la agencia que me pasa a recoger por mi hotel y me sube hasta la estación es paisana mía -concretamente de Escàs, un pueblecito del Pirineo leridano- y no sólo eso, además es muy simpática! En seguida hacemos buenas migas y Mònica me cuenta que está haciendo la temporada aquí, ya que Calafate Mountain Park está participado por la empresa andorrana Grand Valira, y ha decidido probar. Genial! Gracias a este improvisado enchufe y al viento que ruge sin piedad, hacemos la espectacular bajada en el increíble camión 4x4 que la empresa dispone para hacer rutas... y no me cuesta un duro! Mejor dicho, ni un peso!

Con Mònica y el supercamión  4x4 de CMP. Cerro Huyliche, Santa Cruz. (Argentina)
Iphone 4
Durante todo el viaje me he aprovechado de las conexiones wi-fi que hay por todas partes (carreteras y gasolina no... pero wi-fi hay a porrillo!) así que he podido estar en contacto y mandar fotos de manera regular a mis familiares y amigos. Todos ellos me dicen lo mismo... Vuelve ya!! No es que me quieran ver (que después de un mes... supongo que también), si no que les estoy poniendo los dientes muy largos con tantas experiencias! Soy consciente de que en estos momentos soy la envidia de medio Reus, pero antes de volver aún me queda un día más por aquí, y voy a dedicarlo a visitar una antigua y auténtica estancia ovejera, eso sí, reconvertida en estancia turística. La Nibepo Aike.

El camino hasta allí es de ripio. Como no! La estancia Nibepo Aike fue fundada a principios del s.XX por unos inmigrantes croatas y en sus 20.000 Ha. se criaban ovejas y vacas. Hoy en día sus terrenos quedan dentro del Parque Nacional (está justo al lado del Lago Roca), y el sitio es hermoso a rabiar. Paso un día la mar de entretenido intentando ordeñar vacas y viendo cómo los gauchos arrean el ganado, pero sin duda lo que más me gusta es la demostración de esquilado a tijera -a la antigua usanza- que nos hacen antes de comer.

Esquilando a tijera en la estancia Nibepo Aike. Santa Cruz. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8 DG HSMf4,5 - 1/60" - ISO 800

Ya por la tarde, y de regreso a El Calafate, mato las últimas horas tomando algo en un local de la calle principal, el Libro-Bar, una especie de Bar-Restaurante-Pub-Librería todo en uno que he frecuentado bastante estos últimos días. Desde una mesa cercana a la ventana veo el ir y venir de la gente, turistas y trabajadores, locales y foráneos mientras pienso que este viaje toca a su fin. Mañana tomo el avión rumbo a Buenos Aires, donde me quedaré el fin de semana con mi amiga Marian y aprovecharé para despedirme de la gente que conocí ahí, todos ellos maravillosos.

Mientras apuro el porroncito de Quilmes empiezo a sacar conclusiones de este fantástico mes que he pasado en Argentina. Lo mejor? Uff no sabría por donde empezar... la gente, los increíbles paisajes, las grandes oportunidades fotográficas, los helados, los contrastes... Lo peor? Que me voy, que me espera un aburrido vuelo de 14 horas y que aunque sé que volveré, tardaré demasiado en regresar. Que me he enamorado irremediablemente del país y sin duda dejo aquí una parte de mí. Tendré que volver a por ella, no?


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