"La aventura, la gran aventura, es contemplar cómo aparece una cosa desconocida cada día delante de tus ojos".

-Henry Cartier-Bresson-

15 jun 2014

Cuando el zoom no lo es todo...

Si, lo reconozco. Yo también he caído. Hace poco sucumbí a la moda de las hiperzooms y, ya puestos, me llevé a casa la cámara que cuenta con el mayor zoom del mercado actual, la Panasonic DMC FZ72. Nada más y nada menos que 60 aumentos y una distancia focal de 1.200 mm. 1200!! Realmente, y parafraseando a Astérix... ¿se han vuelto locos estos japoneses?

En fin... partimos de la base de que cada uno hace con su dinero lo que le da la gana. Quería una sustituta a mi ya veterana (aunque sigue siendo magnífica) LX3 y su pobre zoom, así que después de sopesar varias opciones, me tiré de cabeza a por la FZ72. Y es que, hay momentos, salidas o viajes en que creo que con esta ya tendré suficiente. La ligereza es su baza principal y he de decir que tuve ocasión de probarla a fondo en mi reciente viaje a Venecia y los resultados fueron de verdad espectaculares. Buenas imágenes, versatilidad y mi espalda no se lo podía creer!

Este fin de semana, y coincidiendo con la luna llena de Junio, quise hacer una pequeña comparativa entre mi nuevo juguete y la joya de mi corona, la Nikon D800. Mi duda era... podría el imponente zoom de la Panasonic contra el no menos imponente sensor "Full Frame" de la Nikon? Vaaaale, ya lo sé, juegan en ligas distintas, pero al fin y al cabo no deja de ser el mismo deporte... así que las puse a prueba.

Luna llena de Junio.
f5,6 - 1/250 - ISO 100

Para empezar he de decir que no he hecho trampas. Bueno, sólo un poquito. Las dos imágenes han sido ampliadas hasta un tamaño similar para poder ver mejor los resultados. (Obviamente, la de la Nikon tuve que ampliarla más, claro está). Y las dos han recibido el mismo procesado con Photoshop: corrección de niveles y una suave máscara de enfoque. Nada más. Ambas fotos están disparadas con idénticos parámetros, esto es f5,6 - 1/250" - ISO 100. Y sin trípode.

Ah, también he de decir que la Nikon iba equipada con un sencillo teleobjetivo Sigma 70-300. Soy consciente de que esta maravilla de cámara se merece algo mejor, pero esto es lo que hay. A ver si ahorro un poco y me hago con un 2,8 fijo... pero eso ya es otra historia.

A primera vista, creo que las dos han resuelto bastante bien la situación. Cada una con sus armas, claro, pero el resultado es satisfactorio, al menos suficiente para matar el aburrimiento de una noche de viernes. Lo primero que me llama la atención es la diferencia de tonalidad, más fría en la Nikon y más amarillenta en la Pana. Pero bueno, cosas de los ajustes y del procesado JPG de la cámara. (Que si, que tenéis razón... que podía haber tirado en RAW... de hecho lo hice, pero he preferido comparar los JPG).

Comparativa entre las distancias focales máximas de ambas cámaras. Lo de la Panasonic es espectacular.

El zoom de la Panasonic me permitió acercarme a la luna hasta una distancia casi telescópica. Y he de decir que el estabilizador que lleva hace su trabajo a la perfección. Y para casos de emergencia (la verdad, no se me ocurre ninguno) esta bridge lleva un zoom digital que te permite doblar la ya escandalosa focal hasta unos completamente abrumadores 2400mm, eso si, con una cierta pérdida de calidad debido a la interpolación. Pero bueno, no lo usé y no creo que vaya a usarlo nunca...

En cambio con la Nikon y  mi modesto 300mm la luna salió mucho más pequeña. En realidad, 4 veces más pequeña. Pero claro... cuenta con un sensor 6 veces más grande que la Panasonic, con lo cual en teoría puedo ampliar luego más la foto. Compensaría eso la diferencia de focal equilibrando la balanza entre ambas?

Comparativa entre los tamaños de ambos sensores. Por qué carajo no le ponen un sensor un poco más grande a la Pana?

Una vez pasadas las imágenes al ordenador e igualadas en tamaño he de decir que me quedo con la de la Nikon. La tonalidad es más real y aunque el foco es similar en ambas imágenes en la prueba del "ruido" (el grano de toda la vida), la Nikon gana por goleada. Y es ISO 100!! Aún así, y por lo que vale, la Panasonic da unos resultados bastante decentes.

Y es que... a que mente maquiavélica se le ocurre poner en el mismo cesto una cámara que vale 2.200 euros (Nikon D800 cuidado, sólo el cuerpo!) con otra que me costó "solamente" 339€?? A la mía, por supuesto.

Conclusiones: Tengo dos fotos que me satisfacen, hechas con dos cámaras que me satisfacen. Con una y su "full frame" de 36mp puedo obtener imágenes de altísima calidad y ampliaciones a gran tamaño sin temer por el pixelado, y la otra con su gran zoom me da mucha versatilidad, ligereza y comodidad, a un precio realmente razonable.

Cada una tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Cada una tiene sus utilidades y su momento. Sólo es cuestión de saber sacarles el jugo. Solamente voy a hacer una última reflexión... ¿Por qué no montan un sensor como el de la D800 (aunque me conformaría hasta con un DX) en una cámara con un zoom como la de la Panasonic? (y también me conformaría con la mitad) Y ya puestos a pedir... con un precio comedido y sin pasarse de peso... Me dicen que no se puede, que no cabe, y que bla bla bla... Yo creo que sé la respuesta. Porque si lo hicieran, nadie más compraría una réflex. Quién sabe... tiempo al tiempo. Y en Julio habrá luna llena otra vez...

10 jun 2014

Viajes: West Coast USA. Un viaje de película (II)

Llegamos a las Vegas al anochecer, y la primera visión que tuvimos de la que llaman la ciudad del pecado fue una enorme extensión de luces en medio de la oscuridad más absoluta del desierto. Yo me pregunto... y a quién se le ocurrió poner una ciudad aquí? Si no hay nada! Quizá por eso en el estado de Nevada la legislación sobre el juego es tan permisiva, esté legalizada la prostitución y no existan impuestos sobre la renta ni de sociedades... Y es que, seamos sinceros... si no se pudiera jugar, quien iba a ir?

Las Vegas Boulevard, más conocido como "The Strip", la calle donde se concentran los mayores hoteles-casino de la ciudad.
Las Vegas, Nevada (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f7,1 - 2" - ISO 100
En fin., como en Las Vegas los buenos hoteles abundan y son relativamente baratos, decidimos alojarnos en uno de los más conocidos... El Caesars Palace!, un cinco estrellas ambientado en la antigua Roma. Sé lo que estáis pensando... que también nos podríamos haber quedado en un sencillo motel, claro... y si mi abuela llevara ruedas sería una bicicleta, no te joroba! Y es que, para una vez que venimos nos dijimos... vamos a darnos el gustazo! Y allí fuimos...

Estar en Las Vegas es como pasear por los decorados de una película, no en vano se han ambientado aqui telefilms como "Ocean's 11", "Casino", "El Jinete Eléctrico" o "Rain Man" y series de TV como "Las Vegas" o "CSI Las Vegas"... pero yo quería saber si lo que sale en las películas es cierto, así que llegamos a la entrada cubierta con columnas del hotel con nuestro modesto (y polvoriento) Chevy Cobalt y sí, aún no habíamos bajado que ya teníamos a un aparcacoches del hotel abriéndonos las puertas y llevándose el coche, mientras otro se ocupaba de nuestro equipaje. Total, que en un plis nos quedamos sin coche y sin maletas... pero a cambio me dieron 2 resguardos... algo es algo, pensé.

Entrada principal del Caesars Palace. Las Vegas, Nevada (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f2,5 - 1/60" - ISO 100
Pero lo mejor estaba aún por llegar. Nos plantamos en recepción para realizar el check-in y como no disponían de una habitación con dos camas tal y como habíamos pedido, nos ofrecieron una enorme suite junto con sus más sentidas disculpas. ¿Cómo? ¿Así, por la cara? Pues sí... de película tu... No es que tenga queja (vamos, como para tenerla!, la suite era espectacular!) pero yo me pregunto... en un hotel de más de tres mil habitaciones ¿realmente no tienen ninguna con dos camas?

En fin, nuestra llegada a Las Vegas no podía haber ido mejor! Alojadas en uno de los mejores hoteles de la ciudad y con una suite más grande que nuestros dos pisos juntos... si incluso había un piano de cola!! Una vez recuperadas de la impresión, nos decidimos a explorar la ciudad y lo hicimos en tres etapas. 1- la suite, 2- el hotel (allí nos perdimos un par de veces) y 3- el resto de la ciudad.

Caesars Palace, zona de piscinas. Las Vegas, Nevada (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f4,5 - 1000" - ISO 90

Las Vegas cambia de día y de noche. Por la mañana la gente duerme (aunque yo me paseé por el casino a primera hora -cosas del jet lag- y aún había gente que seguía jugando). Las noches en el Patio de Recreo de América son largas, y el sol de la mañana es muy duro... quizá por eso todos los hoteles cuentan con una zona de piscinas para que sus clientes puedan relajarse y seguir jugando... nunca había visto mesas de póker y de black jack dentro mismo de la piscina! El Boulevard está desierto y sólo hasta el mediodía la ciudad no empieza a desperezarse...

Por la tarde salimos a dar una vuelta por el "Strip" y visitar los otros hoteles-casino que, con sus distintas ambientaciones, ya son un reclamo turístico por sí mismos. Estuvimos en el Venetian con sus canales y góndolas en el segundo piso, recorrimos el Bellaggio y vimos su jardín botánico y su lago con las famosas fuentes, entramos en el MGM Grand, el hotel más grande del mundo, visitamos el piramidal Luxor, el castillo de cuento del Excalibur, el New York New York, el Paris con su réplica a escala 1:2 de la Torre Eiffel, el Treasure Island y su espectáculo de piratas... y naturalmente jugamos! Y es que... apostar en Las Vegas es toda una experiencia! (Y supongo que ganar, ya tiene que ser la ostia!)

Fuentes del hotel-casino Bellaggio. Las Vegas, Nevada (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f6,3 - 3" - ISO 80

Después de dos noches durmiendo como reinas, nos despedimos de Las Vegas y retomamos nuestra ruta hacia el oeste. Nuestro próximo destino era el Death Valley, el Valle de la Muerte, un parque nacional entre los desiertos de Mojave y Sonora y donde se ubica el punto más bajo, seco y caliente de toda Norteamérica. Si en Grand Canyon fue un amable ranger quién nos cobró la entrada, aquí en el Death Valley la tasa de admisión debe ser pagada en una especie de máquina expendedora que hay antes de entrar. De hecho, no hay nada que te impida pasar sin pagar, pero luego si te pillan dentro sin la pegatina en el coche te crujen... así que fuimos buenas niñas y abonamos los 20$ de la entrada sin rechistar.

La primera parada la hicimos en Zabriskie Point, un mirador desde donde se obtiene una vista de una parte de la Sierra Amargosa, famosa por sus paisajes erosionados y que apareció en la tapa del disco de U2 "The Joshua Tree". El calor es intenso, seco y no hay sombra donde refugiarse. La pequeña caminata hasta la cima del mirador fue solamente una primera prueba de lo que nos esperaba.

Zabriskie Point, PN Death Valley, California (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC Macro
f10 - 1/200" - ISO 100

Seguimos hasta Furnace Creek, un antiguo rancho minero (en estas tierras se explotaba un mineral llamando bórax) reconvertido hoy en día en alojamiento turístico. Cuenta con restaurante y General Store donde avituallarse y con una interesante colección de carromatos y trenes del antiguo y salvaje oeste. Eso si... si los dejan mucho tiempo al sol, pronto no va a quedar nada de ellos.

Antigua diligencia. Furnace Creek, PN Death Valley, California (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f4 - 1/800" - ISO 80

Después de comer algo y refrescarnos un poco nos dedicamos a explorar la parte sur del parque. Allí se encuentran las salinas de Badwater pero antes de llegar hicimos otra parada para ver y experimentar la inmensa soledad del sitio conocido como Devils Golf Couse (el campo de golf del diablo), una zona salina donde se han formado una serie de agujeros que le dan su nombre. Estamos solas y el silencio reinante nos permite, si estamos atentas, escuchar el ruido metálico que hacen los cristales de sal al dilatarse con el intenso calor.

Una foto para el recuerdo en Devils Golf Course, PN Death Valley, California (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC Macro
f13 - 1/100" - ISO 100 

Unas pocas millas más allá encontramos, al fin, Badwater Basin. Con 86 metros por debajo del nivel del mar, es el punto más bajo de toda Norteamérica y uno de los más calurosos del planeta. Estamos a mediados de septiembre y la temperatura llega a los 41º. Nos damos una vuelta por la inmensidad blanca y salada... estar rodeadas por tanta aridez es espectacular!

Badwater Basin, PN Death Valley, California (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC Macro
f16 - 1/160" - ISO 100

Acaloradas y sedientas (maldita sea, nos hemos dejado el agua en el coche...) regresamos al Chevy y volvemos sobre nuestros pasos en dirección norte, desviándonos por una carretera panorámica llamada Artists Drive y luego paramos en el Golden Canyon, un sendero interpretativo abierto en en fondo de un pequeño, pero encantador, cañón. Belén, mi compañera de viaje, dice que ya tiene bastante de este calor seco y agobiante, así que ella se queda en el coche mientras yo me interno en el cañón. Las formas y colores del mismo son muy curiosas, y la sensación de soledad es inmensa. La verdad, me harto a hacer fotos, aunque pienso que con la luz más baja estaría aún mejor.

Formas erosionadas en el Golden Canyon, PN Death Valley, California (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC Macro
f11 - 1/40" - ISO 100

El nombre del parque viene porque en 1849 unos buscadores de oro se perdieron por aquí en su intento de encontrar un atajo para llegar hasta California. Estuvieron errando varias semanas por los desolados y áridos parajes hasta que al final dieron con el paso "Wingate". En el momento de abandonar el valle, una de las mujeres del grupo se giró y exclamó: "Adiós, valle de la muerte".

Será porque nosotras vamos en coche, pero a mí me está encantando este lugar. Me gusta la soledad, el silencio y los dramáticos paisajes del Valle de la Muerte. Pero el día ya va tocando a su fin y ponemos rumbo al que será nuestro alojamiento de hoy, a unas 35 millas de aquí. Eso si, de camino, aún paramos una última vez y nos damos una vuelta por las espectaculares dunas de Mesquite Flat. La luz baja del atardecer llena al lugar de sombras y texturas, y a mí de felicidad. Luego me entero que aquí se filmaron varios planos de "Star Wars"... y es que los paisajes de este parque realmente parecen de otro planeta!

Mesquite Flat Sand Dunes, PN Death Valley, California (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC Macro
f11 - 1/60" - ISO 100

Finalmente, después de una jornada preciosa por estos desérticos lugares, llegamos a Stovepipe Wells, donde pasaremos la noche. Un sencillo motel, una gasolinera con un General Store y una pequeña estación de rangers son las únicas edificaciones del lugar. Nos tenemos que apañar la cena con lo que encontramos en la tienda... más bien poca cosa, pero no me importa. Pasar la noche aquí, tan alejadas de todo y de todos tiene su encanto.

Amanecer en Stovepipe Wells. PN Death Valley, California (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC Macro
f13 - 1/60" - ISO 100
Las estrellas brillan como nunca en el desierto y, curiosamente, por la noche la temperatura baja bastante. Sin duda, único, el lugar. A la mañana siguiente seguiremos viaje, rumbo a las montañas de Sierra Nevada y en sólo unas horas pasaremos de la aridez más absoluta a la humedad y el frescor del que será (al menos para mí) uno de los puntos fuertes de viaje: Yosemite.

(continuará...)

Posts relacionados:
Viajes: West Coast USA (I).
Viajes: West Coast USA (III)
Viajes: West Coast USA (IV)

8 jun 2014

"La Escuelita". El Viaje de Marian.

Porqué no todos los viajes son iguales. Porqué no todos los viajeros somos iguales. Porqué hay mil razones para viajar. Hoy la historia de su viaje la cuenta Marian, mi amiga de Buenos Aires a la que conocí de Camino a Compostela. Ésta no sólo es la historia de un viaje, es mucho más. Nos habla de iniciativa, de compromiso y de generosidad. Pero también de felicidad, porque esto al fin y al cabo es lo que nos llena. 


Viajar. Habrá una única definición? Yo creo que no.

Que una gran parte de los viajes que más nos interesen en una primera instancia, sean por turismo, es una gran verdad. Sin embargo, hay viajes que de por sí tienen como objetivo vivir experiencias increíbles, encontrarse a uno mismo, dejarse sorprender, aprender o transitar por una felicidad extrema, más allá de lo geográfico o histórico. Ese sería el tipo de viaje en el que conocí a mi nueva pero entrañable amiga, la genial Tali!

Con Marian, la autora de este relato, en las Salinas Grandes (Jujuy), durante mi pasado viaje a Argentina.

Sin querer desmerecer ninguno de estos dos grandes tipos de viaje (y dejando deliberadamente los viajes laborales de lado), existe otra variedad  por igual atractiva (cuanto menos). Es de este último tipo de viaje, del que tratará mi relato.

Como categorizar este último tipo de viaje? No se bien, pero voy a tratar! Probablemente sea una mezcla de distintos aspectos, pero básicamente diría que son aquellos en que el objetivo principal es el de dejar de lado la búsqueda de la satisfacción o beneficio personal, y reemplazarlo por aquellos en que todo el esfuerzo y empeño está focalizado en ayudar a otros; que eso al final, nos termina beneficiando inmensamente sin querer, es parte de la maravillosa sorpresa de este tipo de viajes.

Casos de este tipo de viajes hay montones! Pero me voy a centrar en mi experiencia personal. Ya que estamos (o por cierto), a lo mejor ya notaron que escribo “raro”. Convengamos que esto siempre depende del cristal con que se mire, pero básicamente se debe a que soy argentina. Y es en este maravilloso e incomprensible país, donde ocurre esta historia.


Belén, Enzo, Federico, Melina, Gabriel, Fátima, Fernando, Johnatan, Gisella, Damaris, Martina, Gabriela, Valentín, María y Lourdes, son los protagonistas de estos viajes. Dónde están? En una pequeñísima localidad llamada Loma Larga, en la provincia de La Rioja, en Argentina. Y es allí donde se encuentra una pequeña escuela rural, la Escuela nro. 90 . Y es allí donde esta viajera trata de ir 2 veces por año, recorriendo los 1200km que separan Loma Larga de Buenos Aires. 

izq. Situación de Loma Larga en el mapa.                   dcha. Ruta desde Buenos Aires

Por qué ir ahí quizás es la pregunta que se pueden hacer? Bueno, no es un lugar que se destaque a nivel nacional por su geografía, sus paisajes o su historia (la Argentina es un país muy joven, y pocos lugares tienen historia antigua). No tengo ahí familiares y tampoco tenía amigos. Entonces, por que ir hasta ese lugar? Por que hace casi  4 años que soy la madrina de esta escuelita.

Escuela nº 90, Loma Larga, La Rioja (Argentina)

Y eso de ser madrina, que quiere decir? Básicamente que trato de mediar entre las necesidades que esta comunidad pueda tener (que son muchas), y las posibilidades que tengo de obtenerlas. A lo largo de estos años, pude ir detectando y gestionando una serie de beneficios  para la  escuela, desde una radio para que puedan comunicarse, ya que no tenían ni teléfono fijo ni señal de celular como para comunicarse con otras comunidades o familiares ante cualquier evento (si... hoy en día todavía hay lugares que no tienen comunicación), una biblioteca en la escuela para que pueda ser utilizada por niños y adultos de toda la comunidad (y hasta sirve actualmente para padres que han retomado su escuela secundaria –beneficio inesperado!), libros de todo tipo y color, material para los alumnos, ropa para los chicos y sus familias, juguetes, elementos para actividades deportivas, alimentos no perecederos para cada año, elementos de limpieza, muebles de guardado, un microondas, reparaciones varias en la escuela, juegos didácticos, etc.  


Todas estas cosas han ido completando la escuela, ayudando a la comunidad y sobre todo y muchísimo más importante, generando un genuino vínculo entre nosotros.

Con algunos de los alumnos de la escuela

Cada vez que llego a la escuela, me reciben no solo con los brazos abiertos y montones de abrazos y sonrisas, sino también siempre con carteles de algún tipo para darme la bienvenida. Este fue el del último viaje


Y allí, me esperan siempre mis ahijados!


Ya son 7 viajes en estos casi 4 años que me acerco hasta Loma Larga, para compartir charlas, juegos, paseos con los chicos a sus lugares especiales, almuerzos (que almuerzos!) o mates con tortafrita con las familias.


Y cuanto aprecio esto, cuando cariño recibo, cuantas sonrisas me llevo conmigo en cada viaje de regreso. Cuanto valoro que estos chiquitos y sus familias, hayan podido confiar en mi mientras fue pasando el tiempo, cuanto valoro todo lo que me traigo conmigo de regreso, cuantas cartitas, recuerdos, productos caseros regionales, y sobre todo… cuantas sonrisas y cariño. Cuanta satisfacción en saber que todo el esfuerzo que hago por varios meses antes y tiempo que invierto, toda la colaboración de amigos y familia, llega a buen puerto, llega a ayudar a esta comunidad y a estas personas en particular. 


Las distancias en Argentina son grandes, los problemas políticos y económicos y básicamente de planificación también son grandes, tanto o más que las distancias. Y las poblaciones que se encuentran lejos de los pocos grandes centros urbanos, suelen estar dejadas de lado, abandonadas a su propia capacidad de gestión, en una palabra, desamparadas.

La escuela nº 90, desde la ruta hacia Solca

Y Yo… la verdad, es que estoy en el grupo de los que tienen suerte en este país, de los que hemos viajado mucho por el mundo, pero también muchísimo por el interior. Viendo siempre con asombro y respeto, esas pequeñas escuelitas rurales perdidas en la mitad de los montes, o las grandísimas extensiones, pensando en como hará ese maestro para cumplir tantas funciones además de las de educador; siendo psicólogo de la comunidad, pintor, plomero, juez de paz, y hasta enfermero.  Profesiones que ejerce desde ya por confianza y necesidad de las comunidades que lo rodean y no por una formación especial para hacerlo. Como hacen para poder ejercer su profesión “formal”, distribuyendo los pocos recursos que tienen para brindar a sus alumnos que vienen desde lejos caminando o montando algún burrito. Estos maestros han merecido mi respeto siempre a lo largo de los años… y devolver a la vida parte de lo que he tenido suerte de recibir (por que en el fondo es suerte, verdad?), es casi como un sueño de muchos años, hecho realidad.


Gran sorpresa la mía, cuando pensé al comenzar con esta iniciativa, que era yo la que iba a ayudar…. Al darme cuenta que en cada viaje vuelvo con el corazón hinchado de tanta alegría, satisfacción y anécdotas; y son ellos quienes me ayudan a mí.


Entonces… este es el tipo de viaje, que creo es necesario hacer, si ustedes, como yo, están del otro lado de la balanza.

Marian Soulas. Buenos Aires, Argentina


Para saber más de estos viajes que mi amiga Marian realiza cada año, podéis visitar su blog Escuela 90 - Loma Larga. En él encontraréis más fotografías y las historias de cada una de sus visitas. 
Y la verdad, me gustaría ir allí la próxima vez que visite tu país, amiga.

6 jun 2014

Fotografía Fácil: Latitud de Exposición. El Rango Dinámico

En fotografía la latitud de exposición o rango dinámico es el conjunto de tonos, desde los más oscuros hasta los más claros, que una cámara es capaz de reproducir en una fotografía. Fuera de este rango, la cámara sólo percibe un negro o un blanco absolutos.

Es decir, el rango dinámico determina la capacidad de la cámara para captar detalle en objetos claros y a la vez en objetos oscuros en una misma imagen.

La latitud de exposición se mide en pasos, en una escala donde cada paso implica doblar la cantidad de luz que el paso anterior. Así pues, y para que nos hagamos una idea, la amplitud de este rango dinámico en los distintos soportes es el siguiente:

- Película diapositiva: 5 pasos
- Sensor cámara digital: 5-7 pasos
- Película química (negativo): 10-15 pasos
- Ojo humano: 24 pasos

El problema nos llega cuando una escena presenta un rango dinámico superior al que puede captar el sensor de nuestra cámara. Por ejemplo, en un contraluz nuestros ojos (que son la máquina fotográfica más avanzada que existe) pueden captar matices tanto en las zonas claras como en las oscuras, pero nos vamos a quedar muy decepcionados con los resultados de nuestras cámaras, mucho más limitadas.

Teniendo claras estas limitaciones que presentan tanto películas como sensores digitales... la pregunta es: ¿Podemos solucionar este problema de alguna forma? Bueno, algo siempre se puede hacer...

1- Escoger

Ante una imagen con unas diferencias muy acusadas entre luces y sombras, la solución más fácil es escoger cuál de las dos zonas queremos que quede bien expuesta, y ajustar los parámetros de disparo para esa zona.

Gaviota. Contraluz al atardecer. Bahía de Monterey, California (USA)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f2,8 - 1/250" - ISO 80
Si exponemos para la luz mantendremos los colores y luminosidad de esa zona, aunque las partes oscuras quedarán completamente negras o, en el mejor de los casos, con muy pocos matices.


Yacimiento megalítico de Carnac, Bretagne (Francia)
Nikon D70 - Nikkor 18-55 f3,5-4,5
f9,5 - 1/125" - ISO 200
En cambio, si lo que nos interesa es que queden bien expuestas las partes de la escena con menos luz y configuramos los parámetros de disparo con ese fin, tendremos que asumir que las partes más claras de la misma van a quedar sobre-expuestas, esto es quemadas o blancas, como buena parte del cielo de esta fotografía.


2- Equilibrar la luz de la imagen

Esto lo podemos hacer básicamente de dos maneras, iluminando las partes oscuras con un reflector, flash, foco o linterna, o bien oscureciendo las partes más claras de la imagen con un filtro degradado.

Sesión fotográfica en una cala de Mallorca (Illes Balears)
Nikon D300s - Sigma 70-200 f2,8 EX DG APO Macro
f5 - 1/125" - ISO 200
En la imagen superior, vemos que iluminando a la modelo con un reflector equilibramos la luminosidad de la escena, dando luz a la cara y captando así los matices de color tanto del primer plano como del fondo.


Embalse de Sau con Les Guilleríes al fondo. Osona (Barcelona)
Nikon D300s - Sigma 18-50 f2,8 EX DC
f9 - 1/40" - ISO 200
Aquí en cambio, con un filtro degradado gris, se oscurece la parte superior de la imagen equilibrando la luz y haciendo posible captar los matices y detalles de las nubes, que de otra manera hubieran quedado totalmente sobre-expuestas.

3- Post-procesado digital

Con la fotografía digital y utilizando a posteriori alguno de los muchos programas de retoque fotográfico existentes en el mercado, podemos aclarar u oscurecer selectivamente determinadas partes de la imagen.

Zabriskie Point. PN Death Valley, California (USA)
Nikon D300s - Sigma 18-50 f2,8 EX DC
f10 - 1/125" - ISO 200
En esta imagen del desierto californiano del Valle de la Muerte se equilibró la luz en el post-procesado con el programa Nikon Capture NX y su herramienta "punto de control".

Cabana dera Artiga d'Aubàs, Val d'Aran (Lleida)
Nikon D800 - Sigma 28-70 f2,8 IF EX DG
cielo- f16 - 1/100" - ISO 400
montañas - f16 - 1/15" - ISO 400
prado y árboles - f16 - 1/10" - ISO 400
Otra posibilidad son las denominadas imágenes HDR (High Dinamic Range- Alto Rango Dinámico) donde con la ayuda de un trípode se toman tres o más fotografías, variando solamente algún parámetro de la exposición pero manteniendo el mismo encuadre, para después con algún programa adecuado unirlas de manera que la imagen final capte todos los matices que vieron nuestros ojos.

Si os he de ser sincera, no es que me apasionen este tipo de fotografías. Ahora parece que se han puesto de moda, pero yo soy de las que prefiere trabajarme la foto en la cámara y no en el ordenador, aunque a veces esta es la única manera de conservar detalle en todas las zonas y obtener una imagen equilibrada. Aún así, considero que no habría que abusar de este recurso y cuando lo usemos tampoco hay que pasarnos con el HDR.

La clave, creo yo, es que la foto quede (dentro de lo que cabe) lo más natural posible. Y otra cosa... no hace falta negarlo. Si yo obtengo alguna imagen de esta guisa (realmente, son contadas las que tengo en mi archivo) lo digo. No por nada, podemos intentar engañar todo dios... pero nunca a nosotros mismos. (Ver el post "Honestidad Fotográfica"). Mentir no nos hará mejores fotógrafos... si no mayores mentirosos.

2 jun 2014

Fotografía de Montaña

Me encanta la montaña, todos lo sabéis. Disfruto enormemente cuando me calzo las botas y, con la mochila a la espalda, me dedico a patear por el monte descubriendo nuevos paisajes o voy en busca de otros ya conocidos. Los colores, los aromas, el silencio, la soledad... en definitiva, esa magnífica sensación de libertad!

Potro pastando en el Coth de Baretja, Val d'Aran (Lleida)
Nikon D800  - Sigma 70-300 DL Macro
f11 - 1/1000" - ISO 400
Tan a menudo como puedo me escapo al monte y ya sea para realizar una sencilla ruta matinal o una travesía de varios días, no contemplo salir a la montaña sin -entre otras cosas- mi cámara de fotos. Aquí es donde se me presenta el dilema... ¿qué equipo me llevo? Como todo, esto también es relativo. Yo suelo diferenciar entre dos -digamos- actitudes... O me voy a caminar y de paso hago fotos, o me voy a hacer fotos y de paso camino. No es lo mismo.

Me voy a caminar... y de paso hago fotos.

Cabana de Pomèro. Val d'Aran (Lleida)
Foto realizada durante la subida al puerto de la Picada, por la Canaleta de Pomèro.
Panasonic Lumix DMC-LX3
f8 - 1/125" - ISO 80
Aqui, en lo fotográficamente hablando, no me complico la vida. Una pequeña compacta (o como mucho una bridge ligera) y dos baterías son mis acompañantes en la excursión. Normalmente la llevo en una funda impermeable colocada en la correa lumbar de mi mochila, a la altura de la cintura, así tengo acceso a ella fácilmente y no hace falta quitarme la mochila cada vez que quiero tomar una fotografía.

La ligereza es, para mi, fundamental cuando se trata de pasarme horas subiendo y bajando por crestas, collados y valles. Eso si... mi compacta dispone de controles manuales, y que yo vaya de paseo no significa que renuncie a escoger los parámetros de disparo y el encuadre que a mi me parezcan más idóneos en cada situación. Simplemente lo hago con la rapidez de quien conoce su equipo y tiene las ideas claras de cómo quiere la foto.

Aparte de mi cámara... llevo lo típico para irme de excursión... agua, algo de comida, ropa de abrigo, mapas, una brújula, una navaja suiza, e incluso un pequeño y básico botiquín. Planifico la ruta según mis posibilidades y la meteorología y aunque la mayoría de veces voy sola (si, ya lo sé, no debería) siempre dejo dicho a alguien dónde voy a ir... y luego no cambio la ruta, claro. Y no hacer excesivas locuras. Lo que sería lo típico en una salida por la montaña.  Y a veces hasta salen fotos chulas!

Me voy a hacer fotos... y de paso camino.

Paisaje de montaña. Vall de l'Artiga, Val d'Aran (Lleida)
Nikon D300s - Sigma 70-200 f2,8 APO EX DG Macro
f20 - 1/50" - ISO 100

En cambio esta situación es distinta, al menos en el concepto. Harina de otro costal. Montaña, cámara fotográfica y yo, pero a otro nivel. Cuando lo que prima es el factor fotográfico, me llevo todo mi equipo al completo. La réflex, dos o tres ópticas de buena calidad, el pesado trípode, filtros, cables, varias baterías e incluso a veces el flash. Mi mochila fotográfica pesa más que la otra, pero sé que yendo de este plan no voy a caminar tanto... aunque a veces puede que me meta en sitios peores, así que es muy recomendable calzar unas buenas botas, calientes y si puede ser con Gore-Tex. Si metemos la pata en un riachuelo tocará ir con los pies húmedos todo el día... y eso no es muy agradable.

Siempre que puedo, me acerco con el coche hasta donde me permita el terreno, eso facilita las cosas. (Cuidado, siempre por pistas o caminos donde esté permitido el tráfico) Y dentro dejo la otra mochila con las vituallas y demás cosas que no voy a necesitar para fotografiar, pero que puedo tenerlas en cuestión de minutos. Incluso ropa y calzado de recambio, por si acaso.

Madrugar es la clave

Si salir al monte ya comporta levantarse pronto... salir como fotógrafa implica madrugar aún más. Si quieres estar arriba para cuando salga el sol, no toca otra que subir antes del amanecer... esto es, horas intempestivas.

Otra opción, para las localizaciones más remotas o inaccesibles, es subir la noche antes y quedarse a dormir allí en tienda o refugio cuando lo haya. En el Pirineo, y siempre que estés a más de 2000 metros, está permitido plantar una tienda para pasar la noche pero todo tiene que estar recogido a primera hora. Es lo que sería poco más que un vivac. Otra opción es llevar un camper o autocaravana, pero la finalidad es la misma, dormir ya donde vas a realizar las fotos.

Cordón del Fitz Roy y el Cerro Torre al amanecer. PN Los Glaciares, Santa Cruz (Argentina)
Fotografía realizada a las 5.30 de la mañana. Así la hice
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8 DG HSM
f10 - 1/4" - ISO 100
Las primeras o las últimas horas del día son las mejores para fotografiar picos, ya que la luz baja da forma y volumen a las montañas y las tiñe de un bonito color cálido. Al mediodía, el paisaje de buen seguro seguirá siendo espectacular, pero las fotos quedarán más planas. Por eso siempre me informo de la hora de la salida y la puesta de sol, para decidir si puedo aprovecharlas. Ahora con las aplicaciones para los smartphones saber esto es muy fácil.

Puesta de sol en el Pn de la Serra de Montsant, Priorat (Tarragona)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f5,6 - 1/30" - ISO 80

Mal día para ir a la montaña... buen día para el fotógrafo.

Otro factor a tener en cuenta es el clima...y la temperatura. En días ventosos y despejados se pueden realizar tomas muy nítidas, aunque sea muy molesto estar fuera aguantando las frías ráfagas de la montaña y los árboles y plantas probablemente queden movidos. La lluvia es otro factor a considerar. Para empezar, hay que ir provistos de una buena funda impermeable para nuestra mochila. Hay muchas marcas que ya la incorporan en sus productos de gama alta, pero si no, tocará pasarse por el Decathlon (u otra tienda de montaña) a por una funda que se adapte a nuestra mochila.

Una réflex con un buen sellado puede aguantar perfectamente una fina llovizna, aunque si la cosa va a mayores habrá que pensar en protegerla para fotografiar bajo la lluvia. Y es que en días lluviosos el bosque presenta unos colores limpios, saturados y brillantes. Seguramente nunca se nos ocurriría irnos de excursión a la montaña en un día de lluvia, aunque siempre podremos encontrar buenas oportunidades fotográficas.

Gotas de lluvia en las ramas de un árbol. Val d'Aran (Lleida)
Nikon D300s - Sigma 70-200 f2,8 APO EX DG Macro
f6,3 - 1/3" - ISO 100
En cuanto al frío, es sabido que en la montaña siempre hace, y mucho. Ropa de abrigo para nosotros y alguna consideración para nuestro equipo. Primero, saber que el frío se come las baterías de manera irremediable. Para paliar esto siempre llevo dos baterías cargadas, una en la cámara y otra en el bolsillo del pantalón, para darle el calor de mi cuerpo. Cuando la primera se agota, la reemplazo y meto la gastada en el bolsillo. A veces incluso se recupera algo con el calor corporal.

Luego hay que tener otra precaución. A veces puede ocurrir que al pasar de un sitio muy frío y húmedo como la montaña a otro muy caliente (el hotel o un bar) pueda producirse condensación en las lentes. Entonces lo mejor es dejarlas hasta que se evapore la humedad de dentro. Otra buena manera de secar el equipo es metiéndolo dentro de una bolsa con arroz.

Niebla en la montaña. Valle de Benasque (Huesca)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f8 - 1/800" - ISO 80
También la niebla puede ser una amiga y a la vez una enemiga... nos puede ofrecer tomas con más interés y añadir dramatismo al paisaje... pero cuidado que el drama no acabe afectando a nuestro sentido de la orientación y no nos permita volver al coche o al refugio...

¿Gran angular o teleobjetivo?

Siempre se ha dicho que para fotografiar paisajes no hay nada como un gran angular, por el ángulo de visión y la profundidad de campo que proporciona, pero yo siempre cargo también con mi tele cuando voy a hacer fotos a la montaña. Nunca se sabe si va a surgir la oportunidad de fotografiar algo de fauna y aunque no encontremos ningún animal, siempre puede ser de utilidad para aislar ciertas partes del paisaje o captar detalles de cimas lejanas. A parte, el teleobjetivo también comprime los planos, así que puede ser otro recurso a tener en cuenta.

Macizo de la Maladeta fotografiado desde lejos con un teleobjetivo.
Nikon D300s - Sigma 70-200 f2,8 APO EX DG Macro
f8 - 1/25" - ISO 100

El trípode, nuestro mejor aliado.

Pues si. Aunque realmente sea un auténtico engorro cargarlo por esos montes de dios, al llegar el momento crucial nos será de gran utilidad, ya que nos permitirá disparar a bajas velocidades sin subir la ISO y sin importar si estamos usando un gran angular o un teleobjetivo. Así, podremos cerrar el diafragma hasta donde nos convenga, utilizar filtros o incluso usarlo para fotografía macro.

La cualidad más importante de un trípode es que sea estable. Que aguante nuestra cámara con seguridad y, a poder ser, que no sea excesivamente pesado... aunque claro, todo esto tiene un precio. Escoged el que podáis cargar (y pagar) y hasta os permito que os acordéis de mi familia cuando estéis subiendo por una cuesta con él a la espalda... Luego, ya me contaréis si os es útil o no...

Cascada de Torc. PN Killarney Lakes, condado de Kerry (Irlanda)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC Macro
f18 - 1,6" - ISO 200 

Pues ya poco más... disfrutad y sed respetuosos en la montaña, y no sólo con ella, si no también de ella. Por muy cercanas o asequibles que nos parezcan, un repentino cambio de tiempo o una simple torcedura de tobillo pueden hacérnoslas pasar muy putas allá arriba...

Y sobretodo, y como dice el refrán "toma sólo fotografías y deja sólo tus huellas". Nos gustará volver otro día y encontrarnos el monte limpio.

Serra Major. Pn de la Serra de Montsant, Priorat (Tarragona)
Nikon D300s - Sigma 18-55 f2,8 EX DC Macro
f11 - 1/30" - ISO 200