"La aventura, la gran aventura, es contemplar cómo aparece una cosa desconocida cada día delante de tus ojos".

-Henry Cartier-Bresson-

10 abr 2014

Viajes: Argentina (II). Iguazú. Donde el Agua es Grande.

Cuando planificaba mi viaje por Argentina, una de las cosas a tener en cuenta fue la tremenda extensión que tiene. Sólo un dato... de la frontera norte con Bolivia hasta Ushuaia -la denominada ciudad más austral del mundo- hay más de 3.500 km... Así pues, como mi viaje incluía varios lugares tanto en el norte como en el sur, iba a ser necesario tomar varios vuelos internos. Aún así, para probar lo autóctono y de paso ahorrarme un poco de plata, opté por el autobús para cubrir el primer trayecto Buenos Aires - Iguazú.

En un país tan enorme como este, el autobús es un medio de transporte muy usual para los argentinos. Muchos de ellos no pueden permitirse volar de un punto a otro -aunque Aerolíneas Argentinas aplique una tarifa especial a los nacionales- así que son muchas las empresas que cubren los largos trayectos interiores con modernos autobuses preparados para las grandes distancias.

Antes de seguir, debo dejar clara una cosa... ¡detesto los autobuses!. Ya ves... Son lentos, tienen ese olor característico a moqueta y a gasoil, se balancean y además me mareo en ellos. Pero me habían hablado muy bien de los autobuses-cama, vehículos que circulan de noche y donde el asiento se transforma en una cama para poder dormir mientras el autobús va devorando kilómetros... así que me dije, vamos a probarlo. El resultado, me sorprendió! No sé si es que me esperaba una especie de "bus noctámbulo" como el de Harry Potter, pero realmente el que probé yo se asemejaba más a la classe bussiness de un avión que a cualquier autobús que hubiera visto antes. Una gran butaca reclinable hasta la horizontalidad, pantallas de tv individuales, una cortinita para disponer de un poco de intimidad para dormir... hasta un auxiliar de ruta que hacía las veces de azafato de avión... aunque sin la demostración previa de seguridad!.

Estación de Omnibus de Retiro. Buenos Aires (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 24-70 f,2,8 DG HSM
f2,8 - 1/20" - ISO 400
He de decir que, aunque a priori tenía mis dudas, el viaje fue todo un lujazo! De las 17 horas que duró el trayecto, creo que pasé como 10 o 12 durmiendo y ya a la mañana siguiente al mirar por la ventanilla pude ver que el paisaje había cambiado. Íbamos atravesando la selva y avanzábamos por carreteras de tierra roja, muy característica de esta zona mientras dejábamos atrás pequeñas poblaciones y también alguna ciudad grande como Corrientes. Al final, al llegar a Puerto Iguazú y descender del bus, me sentí como si me hubiera bajado de un barco. Parecía que lo que se movía fuera el suelo, una sensación muy rara que me duró aún un buen rato.

Puerto Iguazú me gustó desde el momento en que lo pisé. Al igual que mi ciudad, Reus, no sé si definirlo como una ciudad pequeña o un pueblo grande. Tiene una población de unas 80.000 personas, pero se nota que es un centro vacacional ya que se respira tranquilidad y todo va a otro ritmo. En un primer momento, todo me pareció como desvencijado, calles sin asfaltar, aceras -o como las llaman aqui, veredas- irregulares (cuando las había), cables, charcos, perros... pero pronto reparé en que ya había dejado atrás la capital y que el resto del viaje iba a ser de esta guisa. Y la verdad, me encantó.

La realidad es que Puerto Iguazú no tendría nada especial sino porque está situada en la llamada "triple frontera" Argentina-Brasil-Paraguay (donde confluyen los ríos Paraná y Iguazú) y porque es la puerta de entrada a la parte argentina del Parque Nacional de las Cataratas del Iguazú. Entre encontrar el hotel y comer algo ya no valía la pena ir a las cataratas ese día, así que me dediqué a explorar la ciudad y caminé hasta el Hito Argentino, en la triple frontera, un paseo por la ribera sur del Iguazú que después de las 17 horas en el autobús agradecí muchísimo!

Un antiguo crucero fluvial, amarrado en el río Iguazú. Puerto Iguazú, Misiones (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 70-300 f4,5-5,6  DL Macro
f18 - 1/320" - ISO 400

El río Iguazú es la frontera natural entre Brasil y Argentina, por lo que la zona de las cataratas queda entre estos dos países. De resultas de esta frontera artificial, dos parques nacionales engloban toda la zona protegida, uno en Argentina (Parque Nacional de Iguazú) y otro en Brasil (Parque Nacional do Iguaçu). El 80% de los saltos de agua se encuentran en el lado argentino, pero para verlos de frente hay que ir al lado brasileño del parque. Desde Puerto Iguazú hay multitud de empresas que ofrecen estas excursiones de un día, pasan a recoger a los turistas por el hotel, cruzan la frontera, visitan el sector brasileño del parque y normalmente incluyen también la comida y alguna otra actividad por la tarde, como visitar la pegajosa Ciudad del Este o la presa de Itaipú, ambas en Paraguay.

Creo que es interesante dedicar al menos un día a recorrer ambos sectores de las cataratas, aunque hay mucho más por hacer en el lado argentino. Dicen que desde Brasil las cataratas se ven mejor, pero que desde Argentina, se viven. Y es verdad. Desde el lado brasileño poco más se puede hacer que pasear y admirar estas maravillosas cascadas, pero por el lado argentino hay muchas más actividades para disfrutarlas!

Garganta del Diablo y saltos adyacentes. P.N. Iguaçú, Paraná. (Brasil)
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8 DG HSM
f10 - 1/60" - ISO 100

Un total de 275 saltos de agua a lo largo de unos 3 km constituyen uno de los mayores espectáculos naturales del mundo. El ruido es ensordecedor y una fina neblina de vapor de agua, formada por millones de gotitas en suspensión, acompaña a muchos de los saltos formando espectaculares arco iris. Este fenómeno es muy bonito, pero es una pesadilla para los fotógrafos, primero porque reduce la visibilidad general, pero lo más importante... porque moja nuestras cámaras!

Mi Nikon D800 viene de fábrica con un sellado muy bueno. En anteriores ocasiones estuve tomando fotos con lluvia fina sin problemas, así que mis preocupaciones iban dirigidas a evitar la presencia de gotas de agua en la lente que provocaran distorsiones y aberraciones en las fotos. La solución que adopté fue muy simple... llevar una gamuza especial para limpiar objetivos siempre a mano y estar atenta con la brisa que empujaba las partículas de agua hacía mí. Y limpiar la lente cuando fuera necesario, claro. Con un poco de constancia pude tomar buenas fotos, al menos con la lente limpia de agua.

Un doble arco iris provocado por las partículas de agua en suspensión. P,N. Iguazú, Misiones. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8 DG HSM
f14 - 1/60" - ISO 100

El truco para potenciar el efecto del arco iris no es otro que el filtro polarizador. Este filtro "mágico" -sin duda mi preferido- tiene varias aplicaciones: satura los colores, potencia o elimina reflejos y lo mismo hace con el arco iris. Sólo es cuestión de girar el filtro hasta que nos guste el efecto que produce. Es como ponerle a la cámara unas gafas de sol polarizadas. Así de simple. Y tener en cuenta que reduce la cantidad de luz que llega al sensor, aunque eso lo controla el fotómetro, que nos indica si la foto está o no sub-expuesta.

El mayor espectáculo del parque es la Garganta del Diablo, un impresionante conjunto de cascadas que caen desde una altura de 80 metros en la misma línea (imaginaria, claro está) que divide Brasil y Argentina. Podemos apreciar estos saltos desde bien cerca ya que ambos países han construido unas pasarelas de observación y que, en la parte argentina, nos permiten asomarnos al mismo borde de la caída! Los que tengáis vértigo no temáis ya que, con la enorme nube de agua que producen las cascadas, no se ve el fondo. Estar ahí y contemplar como el Iguazú superior se precipita hacia el abismo es indescriptible. No en vano, es el salto de agua más caudaloso del mundo! El ruido es ensordecedor y es el lugar donde podemos quedar mojados como pollos si la brisa empuja la neblina hacia nosotros. 

Garganta del Diablo. P.N. Iguazú, Misiones. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8 DG HSM
f8 - 1/400" - ISO 100

Luego están los colores. Normalmente las cascadas y saltos de agua son de color blanco espumoso, pero en Iguazú se alternan con los ocres y amarillentos de los sedimentos que transporta el río. Hace unos días navegaba tranquilamente por el Delta del Tigre y ahora estaba cientos de kilómetros más arriba contemplando cómo la fuerza del agua arrastraba y hacía caer las partículas destinadas a formar parte de ese delta en cuestión de tiempo. Y es que, por más que lo pienso, no encuentro ningún espectáculo comparable con la naturaleza. Y lo mejor, aunque a veces lo olvidemos, es que formamos parte de ella.

Para poder captar los colores de Iguazú en toda su realidad, medí la luz de manera puntual en los saltos de agua mismos. Así me aseguraba que estos quedaran bien expuestos, aunque tuve que jugar un poco con el compensador de exposición para acabar de afinar las tomas y evitar que el resto de la imagen quedara demasiado oscura.

Vencejos de cascada volando por delante de los saltos Mitre, Belgrano
y Rivadavia. P.N. Iguazú, Misiones. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8 DG HSM
f7,1 - 1/200" - ISO 100

Para poder disfrutar del parque con comodidad se construyeron varios kilómetros de pasarelas que permiten ver las cataratas desde varios puntos de observación. Concretamente, en el sector argentino existen 3 circuitos distintos: El inferior, de 1400 m., que permite una vista desde la base de algunos saltos y da acceso al embarcadero hacia la isla San Martín, el paseo superior, de 650 m., que transcurre por encima de los saltos Dos Hermanas, Chico, Bossetti, Adán y Eva, Bernabé Márquez y Mbiguá y el ya comentado Paseo de la Garganta del Diablo, de 1100 m., que acerca al visitante hacia el borde del precipicio y que brinda unas vistas de los saltos Unión, Mitre y Belgrano inolvidables!

Pero para aquellos que quieran disfrutar de emociones más fuertes... está la opción del paseo náutico... La empresa Iguazú Jungle propone varias maneras de disfrutar de las Cataratas del Iguazú de manera activa. Sin duda, la más emocionante es embarcarse en alguna de sus lanchas semi-rígidas y remontar el río hasta la base misma de algunos de los saltos. Yo os lo recomiendo, la experiencia es única aunque el baño está asegurado!! Y no os preocupéis por las cámaras. Antes de meterse en la vorágine de agua se detienen y dan tiempo para sacar fotos a placer. Luego toca guardar todo lo que no queráis que se os moje en unas bolsas impermeables (doy fe, lo son) que te proporcionan al subir a la embarcación. Y a disfrutar de millones y millones de litros de agua cayendo alrededor nuestro. Os aseguro que recordaréis esta experiencia mientras viváis!!

Una lancha con turistas se acerca a la base de uno de los saltos. P.N. Iguazú, Misiones. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8 DG HSM
f14 - 1/320" - ISO 400
Pero también hay otras maneras más tranquilas de disfrutar de Iguazú. Me gustó mucho el Paseo Ecológico en un bote de remos por el cauce superior del río donde, con suerte, se pueden ver yacarés, tucanes, tortugas y aves mientras bañamos nuestros pies en el agua y el bote neumático va avanzando tranquilamente mecido por la corriente. Luego está el paseo guiado por el sendero Yacaratiá en un camión 4x4 y el Tren Ecológico, que nos permite acercarnos al inicio de las pasarelas de la Garganta del Diablo. Por eso decían lo de que "...en la parte argentina se viven."

Sea la manera que sea de recorrer el parque, seguro nos vamos a encontrar con otro de los atractivos de este lugar: la fauna. Desde las miles de mariposas que vuelan buscando agua, hasta vencejos, tucanes y urracas de Iguazú y, como no, mamíferos tan poco esquivos como los coatíes o los monos. Pero con estos hay que ir con cuidado... están tan acostumbrados a los visitantes que han perdido el miedo a los humanos y rondan con descaro por las zonas de picnic para conseguir comida de manera fácil. Por todo el parque hay carteles prohibiendo dar de comer a los animales pero como ellos no saben leer, intentan incluso llevarse restos de encima de las mesas. Así que, un poco de cuidado.


Una mariposa y un mono, dos de las especies que nos podemos ver fácilmente en Iguazú.
P.N. Iguazú, Misiones. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 70-300 f4,5-5,6 DL Macro
f5,6 - 1/320" - ISO 1600                                                       f5,6 - 1/125" - ISO 400

De momento mi viaje iba viento en popa, sin ningún contratiempo y disfrutando sumamente de lo que me iba encontrando día a día. A los intensos días de excursiones y caminatas por el parque le seguían tardes tranquilas en la piscina de mi modesto -aunque confortable- hotel, el Puerto Canoas, charlando y tomando mate con mis vecinos, bosteros, de la habitación de al lado, y es que salir a fumar tiene eso, que haces amigos. También conocí a otra pareja de Buenos Aires, Romina y Lucas, con quienes el destino me juntó en los dos sectores del parque, tanto en Brasil como en Argentina, y compartimos la brutal experiencia de mojarnos debajo de las cataratas. 

Mi primera semana en Argentina tocaba a su fin y era cuestión de volver a meter las cosas en la maleta y prepararme para volar (esta vez sí) a otro sitio. Como colofón final a mis días en Iguazú, el piloto del Embraer de la compañía Austral que me llevaba hacia Salta decidió hacernos un último regalo sorpresa: un sobrevuelo por encima de las cataratas justo despegar del aeropuerto de Iguazú. Hombre, pero esto se avisa!! Que tenía mi cámara en el compartimento de arriba!! En fin, siempre me quedará la imagen grabada en mi retina de ese maravilloso espectáculo de la naturaleza.

Arco Iris entre la vegetación. P.N. Iguazú, Misiones. (Argentina)
Nikon D800 - Sigma 70-300 f4,5-5,6 DL Macro
f10 - 1/320" - ISO 400

El viaje continúa. En la próxima entrega os cuento mis aventuras y desventuras recorriendo el Noroeste Argentino, las províncias de Salta y Jujuy, manejando por carreteras y pistas de ripio y fotografiando increíbles paisajes y espectaculares quebradas. No os lo perdáis!

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9 abr 2014

Fotografia Fácil: La Exposición

Por Exposición entendemos la cantidad de luz que recae en la película o el sensor digital de la cámara.

Lo ideal sería que el sensor o la película recibiera la cantidad adecuada de luz para que la fotografía no quedara ni demasiado clara (sobre-expuesta) ni demasiado oscura (sub-expuesta), y conseguir así la imagen que el fotógrafo se ha propuesto. Lo que pasa es que, como muchas otras cosas en fotografía, el punto justo de exposición dependerá del gusto y la creatividad del fotógrafo. Por lo tanto, es necesario hacer un inciso. Una imagen sub-expuesta no tiene porqué ser un error (p.ej. un contraluz) o una imagen casi quemada puede ser lo que buscaba el fotógrafo si tiraba en clave alta... Lo importante es que podamos controlar esta exposición para que las fotografías que tomemos queden tal y como nos habíamos propuesto.

A grosso modo, esto es lo que entendemos por una fotografía sub-expuesta (izquierda), adecuada (centro)
y sobre-expuesta (derecha). Aunque claro, para gustos los colores...

Para controlar este factor, la exposición, todas las cámaras fotográficas disponen de tres dispositivos básicos.

- La APERTURA DEL DIAFRAGMA, es decir, el tamaño del agujero o diafragma por dónde entra la luz.
- La VELOCIDAD DE OBTURACIÓN, esto es el tiempo que la luz incidirá sobre el sensor o película.
- La SENSIBILIDAD. La rapidez de reacción a la luz del sensor de la cámara (o la antigua película fotográfica).

Según nuestros propósitos, la exposición adecuada la obtendremos cuando estos tres elementos estén en equilibrio. El equilibrio nos lo indicará otro dispositivo del que disponen todas las cámaras, el fotómetro, que es el encargado de medir la luz y nos indica si la combinación de apertura-velocidad-sensibilidad escogidas son técnicamente correctas.

Para combinar de manera efectiva estos tres parámetros, sería importante entender la llamada LEY DE RECIPROCIDAD. Ésta nos dice que si partimos de una combinación determinada, podremos obtener el mismo valor de exposición abriendo o cerrando los mismos pasos de diafragma que disminuyendo o aumentando el tiempo de exposición.


Es decir, con una apertura más pequeña, necesitaremos más tiempo para que la misma cantidad de luz haga reaccionar al sensor. Al contrario, con una apertura el doble de grande, con la mitad de tiempo será suficiente para conseguir el mismo valor de exposición.

Y lo mismo pasará con la sensibilidad. Si mantenemos la apertura del diafragma, cuanto mayor sea la sensibilidad del sensor o película, menos tiempo hará falta para exponer la fotografía, y al revés, cuanto menos sensibilidad, más tiempo.

En definitiva, aunque a nivel lumínico habrá multitud de combinaciones correctas para conseguir el mismo nivel de exposición, a nivel práctico no será lo mismo combinarlas de una u otra forma. Las diferentes combinaciones de apertura, velocidad y sensibilidad provocarán efectos muy distintos en la imagen final. Así pues, deberemos escoger los parámetros de disparo dependiendo del tipo de fotografía que queramos hacer o del efecto que queramos que presente nuestra toma.

Para conocer cómo afectan las diferentes aperturas de diafragma, velocidades de obturación y nivel de sensibilidad en una fotografía, deberemos profundizar más en estos conceptos y cómo modificarlos. Así pues, no os perdáis la próxima entrega de "Fotografía Fácil". Nos meteremos de lleno en eso.


Posts relacionados:
Apertura de Diafragma
Velocidad de Obturación
La Sensibilidad ISO
Los Modos de Exposición (MASP)
El Exposímetro y el Compensador de Exposición



6 abr 2014

Viajes: Argentina (I). Buenos Aires y El Tigre

Argentina siempre había sido uno de mis destinos soñados. La verdad, de estos tengo muchos que todavía no he podido conocer, pero este pasado año se dieron las circunstancias propicias para que pudiera pasarme un mes entero en este enorme país, y no me refiero sólo al tamaño.

Aunque parezca que un mes es muchísimo tiempo, ni de lejos da para conocer en profundidad un país tan vasto como es Argentina. Bien consciente de esto y teniendo claras mis prioridades, presupuesto y las recomendaciones de mi porteña amiga Marian, confeccioné un viaje centrado en cinco destinos o regiones con la idea de disponer del tiempo suficiente para visitarlas sin prisas y, lo que era más importante, poder fotografiarlas a placer.

Volar a Argentina desde España no tiene porqué ser ni complicado ni excesivamente caro, si se buscan los pasajes con suficiente antelación y se tiene una pizca de suerte. En mi caso fue un estupendo vuelo directo Barcelona-Buenos Aires con la compañía de bandera, Aerolíneas Argentinas, pero existen otras posibilidades (con y sin escalas) con Iberia, LAN, Alitalia, KLM o Air France... El tiempo de vuelo, unas 14 horas.

Avenida 9 de Julio y Obelisco.  Buenos Aires (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f7,1 - 1/800" - ISO 100
La capital del país, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es una urbe ecléctica y cosmopolita que, dependiendo del barrio, me recuerda a otras grandes ciudades europeas o americanas... tiene un poco de Barcelona en algunas de sus calles, de Madrid en sus castizos cafés... pero también me recuerda a París, Londres y Nueva York. Tiene mucho de Roma, o incluso de Nápoles... si, el tráfico es totalmente italiano, pero por suerte también lo son los helados, cómo? los de acá son mejores!, te dirán allí.  Pero por encima de todo, tiene un carácter propio, forjado a partir de los primeros emigrantes europeos y modelado por el tiempo y la historia.

Aunque tiene una extensión que asusta, orientarse y desplazarse por la ciudad no es difícil e incluso resultaría cómodo si no estuviera siempre tan colapsada. Debe haber como un millón de líneas de autobús, cada una con los colectivos pintados de su color característico, para que sea fácil reconocer cuál es el que hemos de tomar. De hecho, hay algunos que, con sus fileteados, son verdaderas obras de arte.

No me gustan las ciudades grandes, pero me siento cómoda en Buenos Aires. Cómoda pero cauta... algunas de sus calles son un hervidero de rateros y embaucadores. Hay que ir con ojo, no sea caso que nos toque hacer el papel de víctimas... y la verdad, a mi no me apetece. Las precauciones a tomar van desde las más típicas como llevar la mochila por delante y abrir bien los ojos hasta no parar nunca un taxi en la calle, sino llamar a un radiotaxi o a un remise (un auto con conductor, muy populares en las grandes ciudades argentinas). Pero tampoco no hace falta sacar las cosas de madre, con un poco de vista y sentido común, no deberíamos tener problemas.

El Caminito es, con sus casas de colores, una de las calles más pintorescas del barrio de la Boca.
Buenos Aires (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f7,1 - 1/125" - ISO 100

Un tema que me costó pillar, sobretodo al principio, fue el del cambio de divisas. El turista que llega a Argentina con euros o dólares no va a tener ninguna dificultad en cambiarlos por pesos, pero si queremos exprimir al máximo nuestro presupuesto hemos de saber que, aparte del tipo oficial, existe un cambio alternativo de moneda, llamado "blue" (lo que sería el mercado negro de toda la vida).

Como consecuencia de la complicada situación económica que vivió el país hace unos años -recordemos el corralito- los argentinos tienen muchas limitaciones cuando quieren comprar divisas para viajar al extranjero. Oficialmente se les asigna un "cupo" de dólares o euros dependiendo de lo que van a necesitar y de su nivel adquisitivo, pero casi siempre esta cantidad no suele ser suficiente con lo que, si quieren más, se ven forzados a acudir a las "cuevas", nombre que reciben las casas de cambio paralelas, que debido a la gran demanda aplican una tarifa de cambio mucho mayor.

Esta desventaja para los nacionales hace que para el turista resulte muy provechoso cambiar en el mercado negro, ya que también le pagarán mucho más por sus divisas. En mi caso, de darme 8 pesos y algo por cada euro en el mercado ofical, a obtener más de 11 en el paralelo... es una diferencia muy muy notable como para no tenerla en cuenta. Un 37% más!! Y a día de hoy, ya te dan 13! Algunas calles del centro, como la peatonal Florida o la avenida Corrientes están plagadas de oficinas de cambio alternativo o "blue". Al pasear por ahí, el turista se verá "asaltado" por repartidores de flyers y de "ganchos" de estas oficinas para que hagamos la transacción en su local. Mi recomendación: no cambiar nunca en la calle, y a poder ser, acudir a un sitio con recomendación. Aunque estemos dentro de la "alegalidad" (por decirlo suave), las hay mejores, peores y también indeseables.

Tomando unas Quilmes en un bar con solera en la Plaza Dorrego, barrio de San Telmo. Buenos Aires (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f2,1 - 1/30" - ISO 100

Poco a poco me fui adaptando al ritmo de la ciudad y a sus particularidades. He de decir que tuve una cicerone de excepción en mi amiga Marian, a quien nunca podré agradecerle todas las atenciones y la ayuda que me prestó tanto antes como durante el viaje. Y es que conocer una ciudad de la mano de un nativo te da una visión y unos matices que de otra manera te perderías. Una de las primeras cosas que me mostró fueron los parques y jardines de su ciudad, en especial los de Palermo. La primavera austral les daba un aspecto magnífico, aunque según me explicó, las arboledas y jardines de Buenos Aires están diseñadas con distintas especies vegetales para que nunca entren en floración todas a la vez, sino en una sucesión de colores y aromas, que la brisa porteña va esparciendo por toda la ciudad.

Yo soy de las que creo que cada ciudad tiene un aroma particular. Sevilla huele a azahar y a Zotal, Paris huele a croissant y a libro viejo, Londres a refrito, Roma a curas y a velas y Nueva York a metro. Buenos Aires, al menos en primavera, es una extraña mezcla de flores, incienso y monóxido de carbono. No sé cuál debe ser la mejor estación para visitar Argentina... con lo enorme que es el país, siempre habrá sitios de frío y de calor en cualquier época del año, pero me gustan los días sin temperaturas extremas y en primavera se da esa circunstancia y los días son más largos.

Jacarandás en flor en un parque de la Plaza Italia, en el barrio de Palermo. Buenos Aires (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f6,3 - 1/320" - ISO 100

En los días que estuve en Buenos Aires pude pasear y visitar lugares típicos y otros que no lo son tanto. Naturalmente, pasé por la Casa Rosada, por el Congreso, la Catedral Metropolitana, Puerto Madero y me llegué hasta el típico barrio de La Boca. Asimismo, curioseé por los mercadillos de San Telmo y Palermo y tomé un café con leche con medialunas en el típico Café Tortoni donde, según a qué hora, hay que hacer cola para entrar. Pero también ví otra Buenos Aires, quizá más auténtica, quizá menos turística, pero casi más interesante que la otra. Me gustó especialmente la zona del SO-HO, una especie de micro-zona dentro del enorme barrio de Palermo, que se ha puesto de moda con bares y restaurantes de diseño, tiendas de moda y tiendas de siempre, terracitas, heladerías y mucho mucho ambiente en la calle. Fuimos al teatro, pero no vimos nada... se trataba del Teatro Ciego, donde la representación se hacía sin luz alguna, pero que fue una fiesta para los otros cuatro sentidos restantes. También nos sorprendió un concierto en el Sheldon Bar, un local como dicen allá, muy piola! (que vendría a ser algo como muy guay, o cool!)

Quizá la visita más peculiar que realicé en la capital argentina fue al cementerio de la Recoleta. Y no porque no hubiera visitado antes un cementerio (en Alemania y en Praga había estado en sendos cementerios judíos, y el Valle de los Reyes de hecho lo es...) sino por la guía que nos tocó. La visita guiada es gratuita y vale la pena ya que te explican cosas que de otra manera no sabrías... y la mujer era... como decirlo... particular. No sé, no puedo explicarlo, pero sus miradas y su manera de hablar ponían un poco los pelos de punta, si si, muy adecuada para el recinto...

Cementerio de la Recoleta. Buenos Aires (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f7,1 - 1/320" - ISO 100

Por comodidad, y también por seguridad, recorrí Buenos Aires con mi discreta compacta. Es de esas cámaras que engañan, por lo pequeña que es pero también por lo buena que es. Aunque, claro, eso también depende de en qué manos esté... Lo cierto es que a nivel práctico con mi pequeña Lumix tuve suficiente para tomar las fotos que quería. Ah, cierto, para cargar los chismes electrónicos en Argentina se necesita un adaptador de corriente, aunque he de decir que sólo lo utilicé en Buenos Aires ya que en mi viaje por el país, en todos los hoteles y albergues donde me alojé tenían la clavija preparada tanto para sus enchufes como para los míos.

Antiguos sifones de colores, en un mercadillo callejero en San Telmo. Buenos Aires (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f3,5 - 1/20" - ISO 80

Al norte de la capital hay una zona de canales, islas, ríos y pantanos donde confluyen los ríos Paraná y Uruguay formando el estuario del Río de la Plata. Es conocida como el Delta del Tigre, y debe su nombre a los jaguares que antaño abundaban en la zona. Es un auténtico laberinto fluvial, formado por los sedimentos que aún hoy tiñen de marrón el agua por donde una multitud de barcos, veleros y motos de agua navegan durante las jornadas de ocio de los bonaerenses que se lo pueden permitir. Hay mucha afición a la navegación, ¿será porqué los primeros colonos fueron navegantes españoles e italianos? No lo sé, pero un fin de semana cualquiera, el Tigre se convierte en un auténtico festival náutico donde naves de todo tipo llenan el río de estelas y oleajes.

En las islas, mientras tanto, elegantes mansiones y urbanizaciones residenciales comparten vecindad con las pequeñas cabañas de madera típicas de la zona. Por lo que veo, esto es como los Hamptons de Buenos Aires, un lugar donde los porteños con recursos se refugian buscando un poco de tranquilidad lejos del ruido y el frenesí de la gran ciudad. Y razón tienen... el lugar es muy tranquilo.

Malecón de una urbanización del Delta del Tigre. Gran Buenos Aires. (Argentina)
Panasonic Lumix DMC-LX3
f6,3 - 1/1000" - ISO 100

Me doy cuenta que podría estar escribiendo durante horas sobre Buenos Aires. Y eso que yo no soy de ciudades grandes. Y eso que lo que quería ver de Argentina está lejos de aquí. Y sé que me dejo muchas cosas, pero así es como lo viví yo. Ahora toca hacer el equipaje y salir a recorrer el país. Esto es muy grande, y aunque de buena gana me quedaría en la cubierta del MIRR tomando el sol y dejando que la brisa del río me enrede el pelo, también tengo unas ganas locas de ver más cosas. Chao, Buenos Aires, te veré a la vuelta. Iguazú me espera.


El viaje continúa:
Argentina (II). Iguazú. Donde el Agua es Grande.
Argentina (III). Salta y Jujuy, los colores del Noroeste
Argentina (IV). El Chaltén, montañas imposibles.
Argentina (V). El Calafate. Glaciares increíbles.

4 abr 2014

Así la hice: Cargol d´Es Born

Como muchos ya sabréis, llevo unos 15 años fotografiando caballos y eventos deportivos ecuestres. La foto que hoy os voy a comentar la tomé durante las fiestas de Sant Joan de Ciutadella de Menorca, en Junio de 2011, realizando un reportaje para la Revista Hípica Catalana y Balear.

Quien no haya estado nunca en esta isla del Mediterráneo... no sabe lo que se pierde!! Playas vírgenes, aguas limpias y turquesas -que nada tienen que envidiar a las del Caribe-, una gastronomía sobresaliente, piedras cargadas de historia, tardes de tranquilidad y unas fiestas tradicionales que se remontan a la edad media. Estas celebraciones se van sucediendo por los distintos pueblos y ciudades de la isla, coincidiendo con sus fiestas patronales, pero las más famosas son las que se celebran en la antigua capital insular para celebrar el solsticio de verano y donde el gran protagonista es, sin lugar a dudas, el caballo menorquín.

Dos son los actos centrales de los festejos: el Cargol d'Es Born (el 23 de Junio) y els Jocs des Pla (el 24). Ese año era la tercera vez que asistía a las fiestas y, como la experiencia es un grado, sabía que tenía que llegar pronto para procurarme un buen lugar. Siempre hay muchísima gente en la Plaça des Born y aunque en medio hay una isleta a más altura, está virtualmente reservada para los locales que con días de anticipación colocan (y encadenan) allí sus sillas plegables. Al final tuve suerte y conseguí una acreditación para acceder a la tribuna de prensa, y desde allí pude trabajar a placer!

Cargol d'Es Born. Ciutadella de Menorca (Illes Balears)
Nikon D300S - Sigma 70-200 f,2,8
f10 - 1/400" - ISO 400
Técnicamente, la foto no tiene ningún secreto, solamente tener en cuenta varias cosas importantes: Primero, que lo que prima aquí es la velocidad de obturación, ya que las cabriolas o bots de los caballos que se van sucediendo por toda la plaza necesitan de un disparo rápido para que la imagen no nos quede movida. Así pues, en el momento de configurar la cámara opté por el modo "S" (prioridad a la velocidad) y con el parámetro de la velocidad de obturación fijado a 1/400". Este modo de disparo nos permite decidir y fijar la velocidad mientras que dejamos a los automatismos de la cámara elegir la apertura correcta para cada momento. Para no tener problemas con la apertura, opté por una ISO media-alta (400), para no obligar al diafragma a trabajar con valores extremos.

La segunda cosa a tener en cuenta era el modo de medición de la luz. La iluminación dura y directa desde atrás, los caballos negros y un fondo más o menos claro podían jugarme una mala pasada si trabajaba con el modo matricial (la cámara mide la luz en distintos puntos de la imagen y hace la media), así que opté por la medición ponderada al centro (la cámara sigue midiendo la luz en varios puntos de la imagen, pero da más importancia a la zona central, por lo que calcula la exposición en base a esa zona).

Luego estaba el tema del modo de enfoque. Mi Nikon D300S disponía de un enfoque dinámico de seguimiento de 51 puntos (una auténtica maravilla para estas cosas) y aunque funcionaba muy bien había que estar un poco al loro ya que, a veces, los sujetos oscuros pueden dar problemas de foco. Por último, activé el disparo en ráfaga. En fotografía deportiva o de acción va muy bien disponer de muchas imágenes ya que el porcentaje de fotos no válidas suele ser bastante elevado. Eso sí, hay que tener en cuenta que a 6 fotos por segundo, llenas la tarjeta a una velocidad de vértigo, por lo tanto hay que prever tarjetas de gran capacidad (y rapidez de grabación) así como unidades de recambio.

Con un buen lugar asegurado y configurada la cámara con estos parámetros, sólo necesitaba estar atenta a dónde se desarrollaba la acción en cada momento, ser rápida componiendo (yo aconsejo centrarse en el foco y hacer una composición amplia, dejando espacio para posibles re-encuadres a posteriori) y disfrutar de la fiesta.

Portada de la Revista Hípica Catalana y Balear
nº 100 Agosto-Septiembre 2011
Esa tarde hice bastantes fotos buenas, pero esta fue sin duda la mejor. Aparte de ser técnicamente correcta (exposición y foco), esta toma me parece muy buena por la posición tan extremadamente vertical del caballo, por el repliegue casi perfecto de las manos (patas delanteras del caballo) ya que denota mucha nobleza al no dar manotazos que puedan lastimar a alguien y por la boca cerrada del caballo, que junto con la posición del jinete nos indican que, aunque no lo parezca, todo está bajo control.

Así les debió parecer también a Hípica Catalana y Balear, ya que fue portada de su siguiente número!










Otra de las fotos que hice esa tarde obtuvo una mención honorífica en el concurso fotográfico "Equine Ideal 2012", convocado por la Equine Photographers Network de New York, USA. Así pues, fue una tarde muy productiva!... y lo mejor... pude pasar unos días en esta maravillosa isla!!

Es Caixer Fadrí, abanderado de las fiestas de Sant Joan en Ciutadella de Menorca (Illes Balears)
Mención honorífica en el concurso fotográfico Equine Ideal  2012 en la categoría "Extreme Action"
Nikon D300S - Sigma 70-200 f2,8
f7,1 - 1/500" - ISO 200

1 abr 2014

Con el servicio técnico hemos topado...

El otro día se me estropeó el coche. Si... tiene ya unos añitos y más de doscientos mil km., pero siempre había funcionado muy bien. Hasta ese día, claro. Festival de luces en el tablero y un inquietante avance a trompicones por la calle. No pintaba muy bien, no...

Total, que no tuve más remedio que llevarlo al taller. No voy a entrar en la eterna discusión de si es mejor llevarlo al servicio oficial (donde, según mis amigos, pagas las ganas) o a un mecánico de confianza. Ese sería otro tema, del cual también podríamos discutir largo y tendido pero al final lo llevé a la Volkswagen.

Así pues, a las 10 de la mañana dejé mi querido Golf en el taller VW de Reus, y a las 16.00 me llamaron que mi coche ya estaba listo. ¿Perdón? ¿Ya? Y yo que creía que se lo iban a quedar unos días... Pos al final tampoco era tan grave... las bobinas de encendido, me dijeron. Cambiadas y listo. Y de paso me habían revisado no se cuántas cosas más y encima me lo habían lavado gratis. En 6 horas. Y parando para comer... ah, y sin cita previa. Nada mal, no?

Este es el susodicho...cuando era nuevo, en un viaje a Bretaña y con el Mont-Saint-Michel al fondo. (Francia)
Nikon D70 - Sigma 70-300 mm. f4,5-5,6
f22 - 1/90" - ISO 200
Y aquí viene mi reflexión. ¿¿Por qué carajo no funcionan así los servicios técnicos de nuestras queridas cámaras fotográficas??  "Servicio Técnico".  Son las dos palabras que los fotógrafos no queremos oír nunca. Desde luego yo tiemblo sólo con pensarlo. No puedo hablar de los servicios técnicos de Canon u otras... pero del de Nikon, lamentablemente si. Finicon se llama. Y la verdad... dos meses para revisarle la zapata de accesorios a una D300 nuevecita... no sé... yo creo que es un poco demasiado... ¿no?

A lo mejor es que la enviaron a la otra punta de mundo para repararla... ah, no, que el taller está en Barcelona... a poco más de 100 km de casa. Ah, pues será que la pieza que fallaba la tuvieron que importar de Japón... ah, no, que al final no le cambiaron nada, sólo revisaron conectores... pues la verdad... no sé por qué me quedé sin cámara durante dos meses... Bueno, sí se me ocurren algunas razones... Quizá la enviaron por mensajero a pie... pasando como mínimo por Sebastopol...  o a lo mejor se perdieron y vagaron durante semanas por algún laberíntico polígono industrial... no sé, sigo pensando... puede que tengan una cola de cámaras para reparar y un sólo operario que no da abasto... o, ¿no será que se toman demasiado tiempo para desayunar?...

La verdad, no sé lo que pasó. Pero por lo que me dijeron en la tienda dónde la compré, incluso había tenido suerte, esta vez habían sido muy rápidos. ¿¿Cómooorr?? ¿¿Rápi..qué?? Esta gente no tiene el mismo concepto de rapidez que tengo yo...no cuela. El problema, creo yo, es que están solos. Monopolio, es la palabra. Si tienes una Nikon y se estropea, tienes que ir a morir a ellos. Y punto. Y como no hay nada más, pos toca ajo y agua. Si, el derecho a pataleta lo sigues teniendo, pero no sirve para nada. Llevar una cámara al servicio técnico es como hacer obras en casa: sabes cuando empiezan, pero nunca cuando terminan. Y es muy triste que en el s.XXI aún tengamos que ir así.

Ahora ya hace tiempo que, por suerte, no necesito de sus servicios pero, ¿sabéis qué? Creo que si alguna otra vez se me estropea la cámara la llevaré a la Volkswagen. Quizá no me la repararán (me encantaría ver la cara que pondría el recepcionista del taller, jaja!) pero apuesto a que me ofrecen café y me la limpian gratis. ;)