"La aventura, la gran aventura, es contemplar cómo aparece una cosa desconocida cada día delante de tus ojos".

-Henry Cartier-Bresson-

19 may 2016

Prueba de producto: SAAL Album Digital

Desde hace unos años se han popularizado los foto-libros, o álbumes digitales, una buena manera de enseñar nuestras fotos después de un viaje, un acontecimiento social, o simplemente montar un buen portfolio para mostrar nuestros mejores trabajos.

En esta entrada voy a hablaros de uno de estos álbumes, el de SAAL Digital, que he tenido la ocasión de probar de manera gratuita gracias a la gentileza de esta empresa alemana que poco a poco va introduciéndose en España.


En mi análisis intentaré ser lo más rigurosa y objetiva posible, ya que de eso se trata al realizar una prueba de producto así que, y como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes...

Descarga e instalación del programa.

Como pasa con la mayoría de su competencia, para realizar el álbum digital hay que bajarse un programa específico desde la propia página web de la compañía, www.saal-digital.es. El proceso es sencillo y muy rápido. En mi ordenador, un viejo Sony Vaio, no tardó más de 5 minutos.

Precios

En este caso, el álbum que monté (hay varios tipos y tamaños para escoger) presenta un rango de precios que va desde los 34,95€ con 26 páginas hasta los 91,35€ con 120 páginas. Hay que tener en cuenta, pero, que éste no es el precio final, ya que a este importe habrá que añadirle los gastos de envío, unos 5€ si optamos por la entrega estándar por DHL y que en España te entrega Correos.

Aunque sé que las comparaciones son odiosas, decir que me hubiera gustado realizar una buena comparativa de precios entre los productos más similares de la competencia, pero resulta difícil encontrar una configuración de tamaño, páginas y calidad idénticas, así que mi análisis sólo puede ser considerado a nivel puramente orientativo. Aún así, aquí está mi comparativa: (precios obtenidos de las páginas web de las compañías, válidos en el momento de publicación del análisis)

- Hofmann foto-libro 29x21cm (apaisado). 30 páginas. Impresión digital......................37,00€
- SAAL álbum digital 28x19cm. (apaisado) 30 páginas. Impresión fotográfica...............42,35€*
- Din A5 foto-libro Premium 22x30cm. (vertical). 30 páginas. Impresión offset..............47,60€
- Fotoprix Probook 21x27cm. (vertical). 30 páginas. Impresión fotográfica.....................49,00€
*- Precio final, con gastos de envío incluidos

Así pues, es obvio que nuestro álbum no resulta el más barato, tampoco el más grande, pero hay que tener en cuenta que la impresión es en papel fotográfico y la calidad se paga. Aún así, considero que el producto está en precio, y si el resultado final es satisfactorio, el vil metal no debería ser el argumento que nos hiciera decidir entre uno u otro.

Maquetación

El programa en sí es muy fácil e intuitivo. Tiene todo lo que esperaríamos de un programa como éste, y también algunas cosas nuevas, como la ventana de chat por si nos surgen dudas o problemas y queremos consultar con un técnico de la casa -aunque cuando lo probé yo no había nadie disponible-. Aún así, supongo se puede mandar un mensaje desde ahí y esperar que nos resuelvan la duda.




Me gustó que se indiquen las líneas de corte del álbum, que al cargar una imagen te diga si la calidad de la foto es buena o que el programa te avise cuando hay alguna imagen mal colocada y especialmente encontré muy útil la posibilidad de activar una cuadrícula que nos sirve de guía para poder posicionar con exactitud tanto imágenes como textos dentro de la página. ¡Bien por SAAL!



Eso sí... debemos fijarnos un poco, ya que si queremos insertar una imagen como fondo y que ocupe toda la doble página deberemos dejarla justo en el borde, más concretamente entre el borde y la línea de corte, de lo contrario  no ocupará toda la doble página.


Una opción que encontré muy interesante es que
con este programa nos va a ser muy fácil centrar automáticamente fotos y textos tanto horizontal como verticalmente. Si en otros álbumes hay que hacerlo más o menos a ojo, aquí tenemos una sencilla opción que nos permitirá poner nuestras imágenes bien centradas en medio de cada página. Chapeau!


Por el contrario... y atención con esto: Si al importar la foto hacia el álbum no bloqueamos el ratio de aspecto, las proporciones de la imagen pueden verse alteradas si simplemente la hacemos más grande o más pequeña estirándola por una de las esquinas. Para evitar eso, en la pestaña "cuadro de imagen" deberemos clickar en el candado para cerrarlo.



Al hacerlo, podemos estar seguros que nuestra foto mantendrá las proporciones por mucho que modifiquemos el tamaño. En mi opinión personal, quizá ésta debería ser la opción por defecto, y si queremos alterar las proporciones ya lo abriremos... en fin, un punto con el que debemos ir con cuidado.

Efectos, bordes y máscaras

Con la pestaña de efectos y filtros, podemos trastear las fotos y hacerles bastantes barrabasadas: tocar brillo, contraste, saturación, tonalidad, opacidad... incluso aplicarle filtros que pueden acabar dejando la foto final poco menos que irreconocible. Allá cada uno con su gusto personal, pero he de reconocer que es divertido probar los distintos efectos que los filtros producen en las fotos.

De la misma manera, también podemos darle un sombreado a la foto, para que destaque por encima del fondo. En este programa vamos a encontrar varias opciones de personalización para que el sombreado siempre quede a nuestro gusto.


Al montar el álbum digital SAAL también tenemos la posibilidad de aplicar bordes y máscaras a nuestras fotos, aunque que en comparación con otras opciones de este programa, la diversidad de bordes y máscaras es poco menos que testimonial. Raro...muy raro poner tantas opciones para unas cosas y tan pocas para otras...

Fondos

En el apartado de fondos de página nos encontramos con una auténtica locura de colores, degradados, texturas y ejemplos donde poder escoger a placer. Si entre todas estas opciones no encontramos un fondo que nos guste... es que estamos aturdidos! Quizá tendremos que pasarnos un rato investigando entre todos ellos, pero en seguida lo tenemos por la mano y podremos aplicar fácilmente nuestras preferencias.


Incluso nos será posible crear nuestro propio fondo degradado combinando dos colores y aplicar la opacidad o la rotación que nos guste más. Personalización 100%. Por supuesto también se nos permite colocar de fondo una de nuestras propias imágenes y darle la opacidad que deseemos para que se siga viendo, pero nos permita escribir encima.

Imágenes pre-diseñadas

En otra pestaña del programa encontraremos poco más de 1000 motivos y dibujitos aptos para decorar y dar vidilla a nuestro álbum. Si si, concretamente 1007 diseños donde elegir!  A decir verdad, no suelo utilizarlos en mis creaciones, aunque a veces pueden resultar útiles en según que tipo de álbum. Pues bien, ahí están...nunca se sabe cuando vamos a necesitar poner un osito de peluche al lado de una foto...



Plantillas de Página

Como en los álbumes de la competencia, en éste también encontramos diferentes diseños de página. Es decir, plantillas pre-configuradas para insertar 1, 2, 3, 4, 5 o más fotos en una página. También aquí, como casi todo en este programa, los diseños son abundantes, aunque eso hace que a la hora de escoger una tengamos que invertir bastante tiempo viendo y decidiendo con cuál nos quedamos.


Dos pegas aquí... si, no podía ser todo tan perfecto: Una, que las plantillas tardan un poco en cargarse y la segunda, por más que busqué no encontré ninguna plantilla para la primera página, a modo de título interior.


No pasa nada, me la configuré y guardé yo misma, pero sorprende que en el reino de la abundancia y de las miles de opciones que nos propone SAAL no haya ninguna para el título interior (al menos yo no la encontré).


Textos

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero bueno, habrá que poner un título al álbum no? También es muy usual poner pies de foto, comentarios e incluso algún texto más o menos largo a modo de presentación o conclusión. Bueno, al menos yo lo hago.

Insertar el texto en el álbum es igual de fácil que en otros programas similares. Enseguida se nos abre el editor de texto, que es donde vamos a escribir lo que queramos. Me gustó que se pueda aumentar o disminuir el tamaño de texto simplemente clickando un botón y que se pueda decidir el espaciado interlineal...todo eso está muy bien, pero me decepcionó mucho las pocas fuentes (o tipos de letra) disponibles. A ver... quizá puede parecer que 65 tipos de letra son muchos... pero algunas de ellos son variaciones de otra fuente (por ejemplo, Arial - Arial Black - Arial Narrow), con lo que al final sólo tenemos una cincuentena de tipos donde elegir, y oh, que pena, faltan algunos de los que más me gustan...



Vale, acepto pulpo como animal de compañía, y ya sé que es muy friki ir quejándome de que el programa no tiene el Viner Hand ITC, el Pristina, el Lucida Handwriting, el Stencil o el Segoe Print... pero creo que eso es precisamente lo que se me ha pedido, que analice el programa y el álbum de SAAL Digital en profundidad y dé mi opinión, y eso es simplemente lo que hago.

Sigo con mi pataleta... ¿Cómo es posible que me pongan más de 1000 dibujitos de ositos de peluche, conejitos de pascua, árboles de navidad y peces de colores y no pueda escribir en Mistral? Vamos chicos, que el Word tiene más de 300 fuentes!! Y los álbumes de la competencia también... No es tan difícil, creo...

En fin, espero que en próximas actualizaciones vayan añadiendo más fuentes, ya que con las opciones de personalización de que dispone el programa, aquí se han quedado muy cortos.

En fin... lo que sí me gustó -y mucho- es la posibilidad de alinear o centrar el texto fácilmente en la página, así como las opciones de sombreados existentes. Esto da un acabado muy profesional al álbum, ya que otorga más vida y profundidad a los títulos.



Pedido, Envío y Plazo de Entrega

Al final, una vez montado el álbum a nuestro gusto, llega la hora de dar el "sí quiero". Realizar el pedido on-line es igual de fácil que con otros programas, y además éste hace un repaso pre-envío de datos por si nos ha quedado alguna foto mal colocada o algún cuadro de texto o foto vacío. Muy bien! Resolvemos los posibles problemas y lo añadimos al carrito de compra. El pago puede hacerse por tarjeta de crédito o por paypal, y el envío se realiza combinando DHL y Correos.

Los plazos de entrega aproximados son mostrados en un recuadro del programa antes de empezar a configurar el álbum, y en el mail de confirmación de pedido, que recibiremos cuando hayamos completado el proceso, nos viene un link para poder seguir los plazos de producción y entrega en tiempo real. Todo muy claro!

En mi caso, el plazo de entrega fue de 8 días, pero hay que tener en cuenta que entre esos había un fin de semana y un día festivo. Aún así, un plazo de entrega más que correcto si tenemos en cuenta que el álbum nos viene de Alemania.


Por fin el álbum en casa. ¡Ganas de verlo! 

Y llegó el día! Una llamada a la puerta, una cartera simpática y un paquete de Alemania. ¡Es como el día de Reyes!


El álbum llega muy bien protegido por un cartón con los datos de envío y un par de plásticos interiores. Que bien, me encanta desenvolver regalos!  Una vez lo tengo en mi poder, le echo un primer vistazo. Soberbio!!



Hasta el último momento dudé si realizar la tapa en brillo o en mate. Al final escogí brillo, y el resultado me convence. Empiezo a pasar páginas. El papel es perfecto, ni muy grueso para que abulte demasiado ni muy fino para que se doble por accidente. Las páginas se abren completamente, con lo que podemos colocar fotos a doble página sin el miedo que la parte central no se vea bien al abrirlo.




El enfoque, la nitidez y la reproducción de los colores son... simplemente fantásticos. Este álbum tiene mucha calidad, y ofrece un acabado muy profesional que hará lucir nuestros mejores trabajos. Eso sí, el acabado en brillo también hace que se vean más los defectillos que puedan tener las fotos... así que, cuidado con lo que ponemos!




No me canso de pasar páginas adelante y atrás, y cada vez me convence más el resultado. Lo comparo con las mismas fotos impresas en otros foto-libros que tengo hechos y el de SAAL Digital gana por goleada.




Me pregunto como soportará este álbum el paso del tiempo, pues en otros que tengo en casa parece que hay una pérdida de calidad con los años... pero eso lo veremos en un tiempo. De momento no puedo pedir más!


Conclusiones

Después de todo el proceso, sólo puedo felicitar a los chicos de SAAL Digital por el excelente producto que ofrecen. Sé que soy muy crítica con algunos aspectos -empezando por mis fotos- pero en líneas generales me ha convencido, y mucho, el álbum digital de esta empresa alemana. Ahora mismo es el álbum -casi- definitivo! En cuanto actualicen un par de cosillas, será perfecto!

En 15 días me voy de viaje fotográfico a Eslovenia. A la vuelta, tened por seguro que volveré a montar un álbum SAAL Digital con las fotos de ese viaje. Y espero que a ese foto-libro le sigan muchos más.


Me ha gustado:

- La calidad general del producto
- Centrado automático de imágenes y textos
- Opciones de personalización en fondos y sombreados

Puntos a mejorar:

- Número de fuentes (tipos de letra) disponibles
- Bloqueo del ratio de aspecto (proporciones) al insertar fotos
- Plantillas y bordes útiles



20 abr 2016

Fotografiar cascadas

Otro año más, llegó la primavera. Los días se alargan, el campo florece y los ríos bajan embravecidos gracias a las lluvias locas tan propias de esta estación y al deshielo. Un buen momento para coger nuestros bártulos de fotografía e irnos al campo en busca de algún bonito salto de agua para inmortalizar!

Riera Major de Malafogassa. Vilanova de Sau (Osona)
Nikon D300s - Sigma 18-50 f2,8 EX DC Macro
f13 - 2,5" - ISO 100
Trípode, cable disparador i filtre DN4

Eso sí... ¿cómo hacerlo? ¿Cómo conseguir ese efecto de agua sedosa tan fotogénico? ¿O sois de los que preferís detener el agua y que se vean las gotitas? Aquí van algunos consejos para que vuestras fotos de cascadas (y agua en general) os queden de postal!

La velocidad es la clave

En un paisaje que contenga ríos, cascadas o incluso el mar, estamos fotografiando un elemento en movimiento, pero encajado dentro de otro estático. Así pues, la elección de la velocidad de obturación va a ser determinante en el modo en que vamos a plasmar este movimiento del agua. 

Dial de modos de una Nikon (izq.) y una Canon (dcha.)
Primero de todo, y para los menos avezados a cambiar los parámetros de disparo de la cámara, para poder escoger entre una u otra velocidad de obturación habrá que seleccionar un modo de disparo que nos permita hacerlo. 

En todas las réflex y bridge y en muchas compactas esto lo podremos hacer fácilmente con el modo S o Tv del dial de modos de nuestra cámara. 

Al seleccionar este modo, podremos escoger tranquilamente la velocidad a la que queramos disparar y la cámara se ocupará de "arreglar" todo lo otro para que la foto quede bien expuesta. Es decir, seleccionará una apertura de diafragma y una sensibilidad equilibradas para que la imagen final nos quede ni demasiado oscura ni demasiado clara. 

Si aún así la foto queda demasiado clara u oscura para vuestros gustos, podéis corregirlo utilizando el compensador de exposición (botón +/-), dando más o menos luz a la imagen. 

Para todos aquellos que esto les suene a chino, podéis repasar los posts donde hablo de esto. Aquí y en el final del artículo os pongo los links. 

Una vez seleccionado el modo de Prioridad a la Velocidad (S o Tv) habrá llegado el momento de decidir... ¿Lenta o rápida? Y... ¿cuán lenta, o cuán rápida? Eso dependerá mucho de algunos factores, como la cantidad de agua que lleve el río y la velocidad a la que caiga... pero para hacernos una idea general, si lo que queréis es congelar el movimiento habrá que disparar a 1/250" o más rápido. Si lo que queréis es el efecto de agua sedosa, pues básicamente a partir de 1/10" o exposiciones más lentas, incluso de varios segundos, dependiendo de la cantidad y velocidad del agua.

Cascada de Ratera. PN Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.
Dos pruebas distintas, a diferentes velocidades. Lenta a la izquierda, rápida a la derecha. 

Otro ejemplo de tomar la misma foto con 2 velocidades de obturación muy distintas. El efecto es completamente diferente.
Cascada de Uells deth Joéu. Val d'Aran

A veces no nos queda más remedio que disparar rápido... como en este caso, desde una lancha en marcha.
PN Cascadas de Iguazú, Misiones, Argentina.
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8  IF EX DG
f10 - 1/320" - ISO 200

Trípode Imprescindible. Otros Accesorios, muy recomendables.

Si disparamos a una velocidad rápida, 1/250" 1/500" o incluso más, la trepidación no será un problema. Si, al contrario, optamos por el agua sedosa y disparamos a velocidades bajas deberemos mantener la cámara estable para evitar que la foto nos quede trepidada. Y para eso, no hay nada mejor que un buen trípode!


Un buen trípode será un elemento imprescindible para obtener ese efecto de "agua sedosa"
Río Brugent, Baix Camp.
Iphone 5s
f2,2 - 1/300" - ISO 32

Mi recomendación aquí es clara: comprad el mejor trípode que podáis pagar, o en su defecto el más robusto que podáis cargar. Aunque es un completo engorro transportarlo montaña arriba y montaña abajo, agradeceréis la calidad y estabilidad de un buen trípode cuando toméis la foto y más si vuestra cámara fotográfica pesa un poco. No hay nada peor que una cámara pesada en un trípode ligero...al mínimo movimiento se desestabiliza todo el conjunto y adiós foto... y puede que adiós cámara!

Otro accesorio que os irá muy bien para fotografía a velocidades lentas es el cable disparador. Se trata de un cable que se instala fácilmente a un conector de la cámara y que va provisto de un disparador con el cual evitamos la más mínima trepidación en el momento de accionar el de la cámara. Si no disponéis de él, siempre podéis utilizar el temporizador de la cámara, así cuando finalmente se produzca el disparo, habremos dado tiempo al conjunto para que se estabilice de nuevo después de haber apretado el disparador. 

Filtros DN 2, 4 y 8
El último accesorio que suelo utilizar en fotografías de cascadas es un filtro de densidad neutra. Al realizar exposiciones largas (de medio segundo en adelante) puede que, aunque la cámara cierre completamente el diafragma, aún siga entrando demasiada luz y la foto quede sobre-expuesta (demasiado clara). 

Para evitar esto, colocamos un filtro gris delante del objetivo y reducimos la cantidad de luz que llega al sensor, permitiéndonos dejar el abierto el obturador durante bastante rato sin que se queme la foto. 

Los hay de diferentes intensidades y, según sea ésta se reduce a la mitad, a un cuarto o a un octavo la cantidad de luz (DN 2, 4 y 8). Van colocados en un portafiltros que se enrosca al objetivo (Sistema Cokin). Lo mejor es hacerse con un juego completo ya que son bastante económicos y así dispondremos de varias opciones a elegir. Últimamente también han salido al mercado unos filtros grises de intensidad variable. Para que nos entendamos, es como un polarizador, un filtro circular giratorio que se enrosca al objetivo y al girar más o menos va reduciendo paulatinamente la cantidad de luz. Ventajas: en uno sólo los tenemos todos. Inconvenientes: para que encaje hay que comprarlo del mismo diámetro que la óptica, con lo cual si tenemos varios objetivos de distinto diámetro necesitaremos uno para cada una. Y no son baratos.

¿Y el mar?

Pues sí... no sólo de fotografiar cascadas vive el fotógrafo... El agua del mar también es un motivo susceptible de fotografiarlo rápido o lento... Y los efectos también son interesantes...

Con velocidades rápidas podemos congelar el movimiento de las olas. Cambrils, Baix Camp.
Nikon D800 - Sigma 70-200 f2,8 APO EX DG OS
f5,6 - 1/500" - ISO 200

En la orilla, y con velocidades extremadamente lentas conseguimos este efecto del agua ya no "sedosa", sino "nebulosa". Cambrils, Baix Camp.
Nikon D800 - Sigma 24-70 f2,8  IF EX DG
f22 - 6" - ISO 100


Pues esto es todo por hoy. Ahora sólo queda coger la cámara, el trípode y salir buscar una cascada para practicar y experimentar con distintas velocidades de obturación. Un último consejo... procurad no mojaros, y no mojar la cámara! 


Posts relacionados:

21 mar 2016

Fotografía Fácil. Composición (VI). Las líneas imaginarias

Normalmente una línea une dos o más puntos (en este caso, de una imagen) y las podemos utilizar para estructurar nuestra fotografía, para potenciar las perspectivas o incluso para dirigir la mirada del espectador por dentro la composición, para que recorra visualmente la foto. En el anterior post ya vimos cómo aprovechar estas líneas reales que la naturaleza, los paisajes o las ciudades nos ofrecen.

En éste, voy a hablaros de las líneas imaginarias, las que no se ven, pero están ahí. Y pueden tener un efecto tanto o más fuerte que las líneas reales. Sólo hay que estar atentos, y componer teniéndolas en cuenta.

La mirada. Mucho más que una línea.

Cuando fotografiamos a alguien, lo más típico es que el sujeto esté mirando a cámara. Con este gesto, se establece una relación entre el sujeto y el fotógrafo y, por extensión, con todo aquél que luego vea la fotografía.
Mirando a cámara se establece una conexión entre la persona retratada y el fotógrafo
NIKON D300s - Sigma 70-200 f2,8 APO EX DG OS
f4,5 - 1/200" - ISO 200

Mediante la mirada del sujeto (y también otros elementos de expresión faciales o corporales) podemos hacernos una idea del estado de ánimo del retratado, es decir, la fotografía se convierte en una manera de transmitir emociones o sensaciones. Así pues, merece la pena dedicar un poco de atención a la mirada de nuestros sujetos. Muchas veces será el elemento que hará de esa imagen "algo más" que una simple foto.

Al realizar un primer plano hemos de procurar encuadrar de manera que los ojos de la persona queden en uno de los tercios de la imagen (normalmente en el tercio superior). A parte de intentar que el sujeto se sienta cómodo, deberemos prestar atención en el momento de enfocar. En un retrato, el punto de enfoque principal deben ser los ojos del sujeto.

¿Qué estará mirando esta niña? Es una de las preguntas que nos planteamos al ver esta imagen, ya que el centro de su atención está fuera de la foto.
NIKON D300s - Sigma 70-200 f2,8 APO EX DG OS
f6,3 - 1/100" - ISO 200


¿Y si no mira directamente a cámara?. Ya sea en un posado o un robado, cuando el retratado no mira a cámara es que fija su atención en otro punto. Éste puede estar dentro o fuera de la imagen. Pues con eso ya tenemos una primera línea imaginaria, la línea de la mirada, desde los ojos del sujeto a lo que merece su atención.

Esta línea nos puede dar mucho juego si la sabemos aprovechar, o también podemos crearla adrede, simplemente diciendo "mira para allá".

Con la línea de la mirada podemos reforzar la atención del espectador hacia otro punto de la foto, o incluso plantear interrogantes al espectador que harán que la fotografía tenga ese plus al preguntarnos "¿qué mira?" o "¿en qué debe estar pensando?"




Cuando la mirada y el objeto de esa mirada están ambos dentro de la foto, la línea imaginaria es mucho más clara y fuerte. Aunque no la veamos, inconscientemente vamos a seguirla, empezando por los ojos y terminando en el qué mira. Así pues, estamos reforzando el objeto de esa mirada, ya que estaremos guiando al espectador hacia él con la línea imaginaria.

Toda la atención del sujeto está en el cepillo. La nuestra, inconscientemente, también.
NIKON D300s - Sigma 18-50 f2,8 IF EX DG 
f5,6 - 1/60" - ISO 400
Flash separado de la cámara, conectado con un cable de sincronización.





En este caso, conectamos con la línea de la mirada a dos elementos (ojos y mano con el cepillo) situados en dos puntos fuertes de la imagen y provocamos que la mirada del espectador vaya de uno a otro. La foto queda estructurada. El fondo aporta contexto a la imagen.









Por último, en cuanto a la línea de la mirada, os pongo un divertido ejemplo de un juego de miradas cruzadas, un aparente descontrol controlado que, no sólo se convierte en el motivo principal de la fotografía, si no que hace que ésta tenga sentido.

No es ningún truco de photoshop, tan sólo una ilusión óptica dentro de un laberinto de espejos.
NIKON D300s - Sigma 18-50 f2,8 IF EX DG
f3,8 - 1/50" - ISO 3200




En este juego de reflejos y miradas, tenemos 3 grupos de miradas, por lo tanto 3 líneas imaginarias que estructuran la fotografía y guían al espectador por ella.

En la foto pequeña están marcadas en distintos colores.






Las líneas de movimiento. 

No todo en una imagen tiene que ser estático. Muchas veces el centro de interés -u otros elementos- de la fotografía está en movimiento. A parte de decidir cómo plasmamos ese movimiento (congelado, barrido, estela...) también podemos aprovechar el recorrido de lo que se está moviendo para componer nuestra imagen.

"Look Right". Gente cruzando un paso de peatones, Londres.
NIKON D70 - Nikon 18-55  f3,5-4,5 
f13 - 1/45" - ISO 200
A primera vista ésta puede parecer una imagen un tanto desordenada y caótica... de hecho, una de las cosas que me impulsaron a tomarla fue este caos que se produce cuando el semáforo de peatones de una gran ciudad se pone en verde.

Pero si nos fijamos en las líneas de movimiento, de dónde viene y hace dónde va la gente, la foto se estructura. También hay otro elemento compositivo buscado adrede, la frase "look right" (mire a la derecha) situada en el tercio inferior, mientras que la gente ocupa los otros dos.



Grand Central Terminal, New York
NIKON D300s - Sigma 18-50 f2,8 IF EX DG
f3,5 - 1/2" - ISO 200
En este caso, somos nosotros los que nos movemos y eso ya lo podemos intuir porqué la escena está fotografiada desde unas escaleras mecánicas, lo que nos hace asumir automáticamente que están en movimiento.

Luego, el ligero desenfoque de las letras superiores nos sugiere este movimiento hacia abajo. Aunque las letras aparezcan movidas, sigue siendo posible leerlas, lo que nos sirve para situarla en el lugar donde fue tomada.



"Dar aire" a la fotografía

A parte del interés evidente de hacia dónde está dirigida la mirada (dentro o fuera de la foto), también hemos tener en cuenta otra cosa cuando encuadremos en estos casos. Por regla general, debemos dejar más espacio hacia allá dónde se mira que el que dejamos al otro lado.

Es lo que llamamos "dar aire" a la fotografía. Esta sencilla regla hará que la imagen nos resulte más cómoda de visionar y también de interpretar. A parte, resulta una composición más equilibrada.

Mirando si viene. Hugh St, Londres.
NIKON D70 - Nikon 18-55  f3,5-4,5 
f5,6 - 1/125" - ISO 200


A parte de que ¡por una vez salgo yo en los ejemplos!, en esta foto podemos ver claramente el concepto de "dar aire" a la mirada dentro de la fotografía.

Simplemente se trata de encuadrar de manera que quede más espacio hacia dónde se mira que hacia el otro lado.




Y lo mismo ocurre con el movimiento. Daremos aire a la fotografía si dejamos más espacio delante del sujeto para que éste "avance" naturalmente. De lo contrario, la foto nos resultará incómoda y un poco rara de ver.

María Álvarez y "Nobby". Campeonato de Europa de Raid, Florac 2011 (Francia)
NIKON D300s - Sigma 70-200 f2,8 APO EX DG OS 
f4 - 1/640" - ISO 100




Así pues, recordad de "dar aire" tanto cuando fotografiéis sujetos en movimiento como miradas. La imagen final os lo agradecerá!







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Composición (II): Simetría
Composición (III): Descentrar el motivo
Composición (IV): Los puntos fuertes
Composición (V): Las líneas dominantes

15 feb 2016

Viajes: Irlanda, La Isla Esmeralda (III). Irlanda del Norte

Habíamos dejado el relato de nuestro viaje por Irlanda en Galway. Y lo habíamos dejado ahí por varias cosas... primera porque a partir de ahí se nos estropeó el tiempo... bueno, digamos que se volvió inestable, imprevisible... en otras palabras, muy irlandés. Y también porque a partir de ahí ya enfilábamos hacia la parte norte de la isla, y aunque aún pasamos otra noche más en la República de Irlanda, ya íbamos de cara al otro país que configura esta isla: Irlanda del Norte, territorio perteneciente al Reino de la Gran Bretaña (e Irlanda del Norte, nunca mejor dicho).

Nos gustó especialmente este viejo pub de Galway.
Luz escasa, largas mesas, música en directo, charla animada y cerveza negra.
Panasonic DMC-LX3
f2 - 1/6" - ISO 400

Nuestra intención era dedicar buena parte del sexto día de nuestro periplo por Irlanda a conocer más en profundidad otra de las joyas naturales de la isla, el Connemara National Park, pero la climatología no permitió que lo disfrutáramos como es debido. A media mañana, mojados como pollos, decidimos hacer un cambio de planes y sentados en un agradable café del minúsculo pueblecito de Letterfrack sopesamos nuestras opciones indoor para el resto de la jornada. Por suerte, teníamos una muy cerca de allí: Kylemore Abbey.

Kylemore Abbey, una impresionante mansión neogótica. Condado de Galway, Irlanda.
Nikon D300s - Sigma 18-50 mm f2,8 DX EC Macro
f6,3 - 1/40" - ISO 250

Esta magnífica propiedad la construyó inicialmente el rico terrateniente y parlamentario Mitchell Henry como regalo para Margareth, su mujer, una enamorada de la región. Al cabo de unos años, y después de la muerte súbita de ésta, los Henry dejaron Kylemore y la mansión fue transformada en una abadía para monjas benedictinas que llegaron aquí desde Bélgica, huyendo de la I Guerra Mundial. Hoy en día sigue siendo una comunidad monástica, pero se puede visitar y hacernos una idea del estilo de vida acomodado de la clase alta irlandesa de finales del s. XIX.

Kylemore Abbey. Comedor principal. Condado de Galway, Irlanda.
Nikon D300s - Sigma 18-50 mm f2,8 DX EC Macro
f2,8 - 1/20" - ISO 800

A parte de los salones de la casa principal, en la propiedad también podemos ver una bonita capilla, un jardín victoriano amurallado, algunas esculturas al aire libre, y un inmenso parque, todo a la orilla del apacible lago. Debo aclarar que, aunque es verdad que la entrada no resulta nada económica (13€ por cabeza) tuvimos la suerte de cara...y entramos por la patilla gracias a un ticket de grupo que nos pasó discretamente una visitante que salía. Thank you, Mrs. Unknow!! Vale... nos colamos, pero descargamos parte de nuestra culpabilidad comprando dulces y recuerdos en la tienda de las monjitas...

Después de caminar bajo el chirimiri irlandés por Connemara NP y del frío que pasamos durante todo el día, esa noche nos merecíamos un buen descanso... y así fue. Aunque durante toda la ruta nos alojamos en modestos hoteles y (más o menos) encantadores B&B, esa noche -en una ida de pinza de las habituales en mí- había reservado habitación en un soberbio castillo! Qué queréis que os diga... nunca había dormido en uno, y Irlanda me pareció el sitio indicado para darme el gustazo!

Markree Castle. Collooney. Condado de Sligo, Irlanda.
Panasonic DMC-LX3
f2,2 - 1/10" - ISO 400

Sea como fuera, Markree Castle no nos decepcionó. Gruesas paredes de piedra con tapices, suelos de madera noble, puertas de roble que crujían, largas escalinatas y muchos salones... sólo faltó el fantasma! Eso sí, tendríais que haber visto la cara de sorpresa de mi hermano cuando llegamos al castillo... De los alojamientos del viaje me encargué yo, y no le dije nada de mi "pequeña sorpresa", jaja! Como poco, impagable! El coste? Pos el doble que lo que nos venían costando los B&B...tampoco fue para tanto. Y es que, los caprichos tienen un precio!

Después de dormir como marqueses, al día siguiente enfilamos hacia Irlanda del Norte. La primera parada la hicimos en Derry (los pro-ingleses la llaman Londonderry) una ciudad que -como todo el Ulster- traía a mi memoria recuerdos belicosos de manifestaciones, enfrentamientos entre católicos y protestantes, disturbios y violencia sin fin.  No es mi intención escribir un tratado sobre el conflicto de Irlanda del Norte, pero no podemos visitar la región sin ser conscientes de su reciente pasado y su situación actual. Así que os resumo...

Puente de la Paz, Derry. Irlanda del Norte.
Panasonic DMC-LX3
f5- 1/800" - ISO 100

Hoy en día, un 47% de la población del Ulster es descendiente de los pobladores originales, católicos y pro-independentistas (realmente quieren la independencia del Reino Unido y su anexión a la República de Irlanda). Estos son los nacionalistas. Otro 48% son protestantes descendientes de los ingleses y escoceses que colonizaron el Ulster en el s. XVII y desean que Irlanda del Norte siga formando parte de la Corona Británica. Estos son los llamados unionistas. El 5% restante...bueno, o no se pronuncian, o simplemente son de esos que "pasaban por ahí".


Bogside Murals, Derry. Irlanda del Norte.
Panasonic DMC-LX3
f2,8 - 1/125" - ISO 200

Cada comunidad se asienta en barrios bien separados y mantienen, desde hace tiempo, una difícil convivencia. Como ya os podéis imaginar, el problema viene cuando se juntan... con el odio asentado en ellos desde hace generaciones, lo más bonito que se dicen va desde hijoputa para arriba, y a partir de ahí se lía parda. Durante muchos años toda la región estuvo -literalmente- tomada por el ejército británico, que reprimía con dureza cualquier manifestación anti-británica. Surgió el IRA (Ejército Republicano Irlandés) y la violencia no hizo más que aflorar en los dos bandos, especialmente en Derry y Belfast.

Uno de los episodios más sangrientos que se recuerdan son los hechos del Bloody Sunday (domingo sangriento), ocurrido en esta misma ciudad cuando en el transcurso de una manifestación -se presumía pacífica- a favor de los derechos civiles algunos de los nacionalistas se liaron a pedradas contra el ejército y éstos -con un par... (ironía en modo "on")- respondieron con balas de goma, gases lacrimógenos y al final incluso disparando fuego real contra la multitud. Resultado, 14 personas muertas, un escándalo de proporciones mayúsculas y una canción de U2 que recuerda los hechos.

"The Runner". Bogside Murals, Derry. Irlanda del Norte.
Panasonic DMC-LX3
f2,8 - 1/125" - ISO 100
Decir que todo esto ha quedado hoy en día atrás, al menos en buena parte. El ejército ya no toma las calles (aunque sí la policía anti disturbios... pudimos verlos patrullando y realizando cacheos cerca del Puente de la Paz), el IRA ha desaparecido y la región respira una calma tensa... pero mucho me temo que generaciones y generaciones de odio no se disipan tan fácilmente.

Sea como sea, todo esto no tiene porqué hacernos desistir de conocer la ciudad y la región, y uno de los atractivos de Derry -por otra parte, ciudad gris y triste como pocas- es pasear por el barrio católico de Bogside y ver sus grandes murales pintados en las paredes de las casas, que recuerdan -estos no tienen la intención de olvidar- los años de violencia y represión a que fueron sometidos los habitantes católicos de Londonderry.

Craft Village, la ciudad intramuros de Derry. Irlanda del Norte.
Panasonic DMC-LX3
f2,8 - 1/125" - ISO 100

Pero Derry no se reduce solamente al conflicto. La antigua ciudad amurallada es un oasis de paz y tranquilidad, incluso diría que con notas de color, dentro de una urbe gris, industrial y asolada por el desempleo. Otra vez bajo la pertinaz llovizna paseamos por las antiguas murallas, curiosamente más anchas que altas y de las mejores conservadas en Europa, y vagamos sin rumbo por el pintoresco Craft Village, un dédalo de callejuelas y patios salpicados de casitas tradicionales, cafés y tiendas de artesanía.

La verdad... no es que no nos gustara Derry... pero los dos nos alegramos cuando a la mañana siguiente la dejamos atrás y pusimos rumbo al que sería otro de los grandes hitos del viaje: La costa de Antrim, en el noreste de la isla.

Costa de Antrim. Condado de Antrim, Irlanda del Norte.
Nikon D300s - Sigma 18-50 mm f2,8 DX EC Macro
f8 - 1/30" - ISO 200

Este espectacular tramo costero reúne algunos de los paisajes marinos más bellos de Irlanda del Norte y está repleta de historia y rarezas geológicas. Así pues, teníamos por delante un día muy ajetreado. Empezamos visitando la zona donde naufragó parte de la Armada Invencible (sí, esa de Felipe II y el "Yo no envié a mis naves a luchar contra los elementos") Pues bien, se cuenta que los irlandeses descubrieron la patata gracias a que algunas de ellas llegaron flotando a las costas irlandesas después de los naufragios de los barcos de la "Felicísima Armada" (otra vez ironía en modo "on"... como estoy hoy!) y que a partir de ahí probaron de cultivarlas... y hasta hoy en día y las fish&chips.  Qué entretenida es la historia, joer...!

Sea como sea, los "elementos" también nos estaban incomodando bastante, así que seguimos ruta y paramos en el Castillo de Dunluce, en el que también entramos by the face. (Desde luego, escribiendo estas líneas me estoy dando cuenta de lo inocentes son estos irlandeses y de lo mal que nos portamos en Irlanda...) En fin, mea culpa y a ver Dunluce Castle, antiguo feudo del clan Mac Donell erigido en el s.XIII, y que sobrevivió a numerosas intrigas entre los clanes gaélicos de la región y a sitios y ocupaciones inglesas pero que no pudo hacer nada contra el abandono en 1670 y el inexorable paso del tiempo...

Dunluce Castle, o más bien lo que queda de él. Condado de Antrim, Irlanda del Norte.
Nikon D300s - Sigma 18-50 mm f2,8 DX EC Macro
f8 - 1/40" - ISO 200

A media mañana pareció que la climatología nos iba a dar una tregua y un tímido sol apareció entre las nubes. Con estos buenos augurios nos dirigimos hacia Ballintoy para visitar el puente colgante de Carrick-a-Rede, una solución que adoptaron los pescadores locales para acceder a la piscifactoría de la isla de Carrick y que -cosas de la vida- ha acabado convirtiéndose en una de las atracciones turísticas más visitadas de Irlanda del Norte.

Carrick-a-Rede rope bridge. Condado de Antrim, Irlanda del Norte.
Nikon D300s - Sigma 70-300 f4-5,6 DL Macro
f6,3 - 1/400" - ISO 400

Si, seguro que estáis hartos de ver esta foto, de hecho sólo tenéis que ir a la parte superior del blog y la veréis siempre, y también hay por ahí una entrada explicando los pormenores del cómo la hice. Pues este es el puente en cuestión, puente que se tambalea a 25 metros sobre el océano y que yo, gracias a mi ya conocido miedo a las alturas, me quedé mirando desde un extremo y esperando a que mi hermano volviera del mencionado islote y me confirmara que allí no había nada que ver, pero que pasar por el puente era de lo más emocionante.

Una visión más subjetiva del puente de cuerda de Carrick. Condado de Antrim, Irlanda del Norte.
Panasonic Lumix DMC-LX3
f2,8 - 1/200" - ISO 80

Se acercaba la hora de comer, y decidimos dejar para la tarde la que sería la visita estrella del día (y uno de los hitos del viaje), la Calzada del Gigante. Así, mientras esperábamos a que el sol bajara, nos dedicamos a explorar el encantador pueblecito de Bushmills y su tradicional destilería de whisky. Si, también hay whisky en Irlanda, y -según ellos- mejor que el escocés. Aquí el licor pasa por una triple destilación, con lo que el whisky resulta mucho más fino que el schotch, cosa que pudimos comprobar en la cata que nos ofrecieron al final de la visita.

Old Bushmills Distillery. Bushmills, condado de Antrim, Irlanda del Norte.
Nikon D300s - Sigma 18-50 mm f2,8 DX EC Macro
f9 - 1/80" - ISO 200

Ahora si. Con el cielo limpio y el alma llena del "elixir de los dioses" pusimos rumbo a la gran rareza geológica de Irlanda del Norte, la Calzada del Gigante, para pasar la tarde explorando las más de 40.000 curiosas columnas hexagonales de basalto que forman esta maravilla natural.

Giant's Causeway. Condado de Antrim, Irlanda del Norte.
Nikon D300s - Sigma 18-50 mm f2,8 DX EC Macro
f14 - 1/2" - ISO 100
Trípode, filtro DN8 y cable disparador.

Cuenta la leyenda que fue el gigante irlandés Finn Mc Cool quien construyó un camino que unía Irlanda y Escocia con grandes piedras, para ir a enfrentarse con otro gigante que habitaba allí. Posteriormente destruyó la calzada en su huida, dejando solamente estos restos. La verdad es que esta formación rocosa tan peculiar es el resultado de un enfriamiento rápido de lava volcánica que tuvo lugar -año arriba, año abajo- hará unos 60 millones de años.

Giant's Causeway. Condado de Antrim, Irlanda del Norte.
Nikon D300s - Sigma 18-50 mm f2,8 DX EC Macro
f5,6 - 1/160" - ISO 200

La gente de aquí cree que entre los cilindros de basalto se esconde verdadera magia, lo que es cierto es que el lugar es místico a la vez que espectacular. Nos hartamos de saltar entre los diedros, algunos más altos, algunos más bajos, y fuimos hasta donde se juntan con el océano y desaparecen bajo sus olas. Sin duda había valido la pena cruzar toda la isla para poder estar allí justo cuando el día tocaba a su fin, llenándolo todo de sombras que acentuaban los volúmenes de las curiosas rocas.


Anochecer en Port Ballintrae. Condado de Antrim, Irlanda del Norte.
Panasonic Lumix DMC-LX3
f5,6 - 2" - ISO 200
Trípode y temporizador

Al final el día había sido magnífico, comentábamos cenando en un restaurante de Port Ballintrae que nos había recomendado la propietaria del B&B en el cual nos alojábamos. Aunque los dos estábamos de acuerdo en que Irlanda del Norte nos estaba gustando menos que el alegre sur de la isla, también los dos coincidíamos en que esa jornada era para recordar. Nos quedaban aún un par de días antes de volver a casa y mañana por la mañana dejábamos Antrim para bajar hacia el sur y visitar Belfast, la capital.

Ayuntamiento de Belfast. Irlanda del Norte.
Panasonic Lumix DMC-LX3
f2,8 - 1/400" - ISO 80

Al planificar nuestro viaje por Irlanda -y el Ulster- habríamos podido tranquilamente pasar de largo de su capital, Belfast. No es que no nos gustara, pero indudablemente no tiene el encanto de Dublin. Además, nosotros somos más de campo, de ver paisajes, de perdernos por zonas rurales, patear por espacios naturales y nos va más el ritmo de los pequeños pueblos que de las grandes ciudades. Aún así, había una cosa que queríamos ver en Belfast: El recién inaugurado Titanic Belfast y el Thompson dock, el dique seco donde se construyó el mítico barco de la White Star Line, y aún más si tenemos en cuenta que en 2012 se cumplía el centenario del naufragio más famoso de la historia. Pues todo empezó aquí. Si, el Titanic se construyó en los astilleros Harland & Wolf de Belfast.

Titanic Belfast, el museo dedicado al Titanic. Belfast, Irlanda del Norte.
Panasonic Lumix DMC-LX3
f4 - 1/640" - ISO 80

Belfast, la capital del Ulster (o Irlanda del Norte) ha tenido siempre una potente industria naval. Situada en la desembocadura del Lagan, es en la parte oeste del río donde se concentran los astilleros que antaño dieron fama a la ciudad como productora de grandes barcos: el Titanic Quarter. Largamente abandonada, el ayuntamiento trazó un plan para recuperar la zona y abrirla tanto a locales como a foráneos, aprovechando el tirón del barco más famoso jamás fabricado en la ciudad (y me atrevo a decir en el mundo entero). Para eso, han construido un edificio titánico, de cuatro proas y con la altura real que tenía el Titanic que alberga una completísima exposición interactiva sobre el buque. Se puede adquirir la entrada solamente para el museo o combinarlo con la visita al dique Thompson, el que en su día fuera el dique seco más grande del mundo. que está unas manzanas más al norte y que fue el lugar donde se construyó el famoso transatlántico.


Thompson dock. Montaje con dos fotos y ciento un años de diferencia. Belfast, Irlanda del Norte.
dcha: Panasonic Lumix DMC-LX3
f2,8 - 1/320" - ISO 80

Como mitómanos del Titanic, disfrutamos enormemente de la mañana, aunque quizás me quedo con la visita al dique. Por lo auténtico, por lo accesible, porque bajamos y lo recorrimos entero, porque pudimos tocar las traviesas de antigua madera donde en su día se asentó el Titanic y ver restos de herramientas y remaches usados realmente en su construcción... no sé, me encantó la experiencia.

Dedicamos la tarde a visitar el centro de la ciudad y los barrios de Falls Road y Shankill Road, respectivos bastiones nacionalistas y unionistas de la ciudad, plagados -como en Derry- de murales alusivos a sus ideas políticas. Fue una especie de "paseo por el polvorín" que fue (y sigue siendo) Belfast.

Murales unionistas (izq.) y nacionalistas (dcha.) en los respectivos barrios de Belfast, Irlanda del Norte.

Creo que entre Derry y Belfast habíamos quedado lo suficientemente empapados de historia reciente del conflicto norirlandés. Mientras dejábamos todo esto atrás, de vuelta a la República de Irlanda, mi hermano me preguntó... oye, y nosotros con quién vamos? Con el gigante Mc Cool, le respondí yo. Estos del Ulster la tienen liada parda aquí arriba, como para apoyar a unos o a otros... tira tira para el sur, que son más pacíficos... Y así volvimos a cruzar la frontera.

El último día del viaje lo dedicamos a seguir la ribera del río Boyne y nos llegamos hasta Trim, famoso por su impresionante fortaleza normanda del s.XII.

Trim Castle. Condado de Meath, República de Irlanda.
Nikon D300s - Sigma 18-50 mm f2,8 DX EC Macro
f10 - 1/100" - ISO 200

La climatología había decidido que se había terminado la tregua, así que nos volvió a atizar de lo lindo, cosa que no impidió que disfrutáramos de la visita del que fue uno de los escenarios del rodaje de una de mis películas favoritas, "Braveheart". Mientras reponíamos fuerzas y entrábamos en calor en el bar del castillo -por cierto, que sopa más magnífica- la dueña nos estuvo contando anécdotas del rodaje, e incluso pudimos ver fotos de cómo habían ambientado el lugar. La magia del cine. Fantástico!

El viaje iba tocando a su fin, pero aún tuvimos tiempo -la mañana misma en que volvíamos- de pasar a ver las cruces celtas del recinto de Monasterboice. Al ir a primera hora de la mañana nos ahorramos compartir el espacio con los turistas de autobús, y gozamos de una luz limpia -tregua otra vez- para ver en la más absoluta soledad la espectacular cruz de Muiredach y la West Cross, una de las más grandes del país.

West Cross, Monasterboice. Condado de Louth, República de Irlanda.
Nikon D300s - Sigma 18-50 mm f2,8 DX EC Macro
f5,6 - 1/80" - ISO 200

Ahora sí. Punto y final a las visitas y autopista M1 en dirección al aeropuerto de Dublín, devolver el coche -que bien se portó nuestro pequeño Puffy- y a facturar maletas. Aún nos quedó tiempo para tomarnos nuestras últimas pintas en la terraza del aeropuerto, haciendo balance de la semana que habíamos pasado por tierras irlandesas y asegurando que nos había gustado tanto que volveríamos ... y de hecho, volvimos, aunque eso ya será otro post.


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